La inflación mundial en 2027 podría seguir elevada por el petróleo y el conflicto en Oriente Medio, según una encuesta de Reuters a economistas.
BENGALURU, INDIA — Una encuesta de Reuters anticipa inflación elevada para 2027 en muchas economías mientras el petróleo caro y la inversión tecnológica complican el escenario de los bancos centrales.
Las perspectivas de una recuperación sostenida del poder adquisitivo mundial enfrentan nuevos obstáculos. Una consulta internacional realizada por Reuters a más de 500 economistas revela que las presiones inflacionarias podrían continuar durante buena parte de 2027, pese a los esfuerzos de las autoridades monetarias por estabilizar los precios.
El estudio, divulgado el 27 de octubre de 2026, recoge revisiones al alza de las previsiones de inflación para 31 de las 50 economías evaluadas. El resultado refleja una preocupación que ya no se limita al encarecimiento de los combustibles: el riesgo de que los mayores costos energéticos terminen trasladándose de manera más persistente a otros bienes y servicios.
La situación configura un desafío para hogares, empresas y gobiernos. Aunque la actividad económica internacional muestra una resistencia superior a la prevista, esa fortaleza podría complicar la reducción de la inflación si la demanda continúa creciendo mientras persisten las restricciones de oferta.
El petróleo supera los 100 dólares y transmite nuevas presiones a la economía
Uno de los factores centrales del panorama internacional es el comportamiento del mercado petrolero.
Según los datos recogidos por Reuters, el crudo permanecía por encima de los 100 dólares por barril desde el 7 de octubre y había superado los 117 dólares durante la semana anterior a la publicación de la encuesta.
Las cotizaciones se encuentran condicionadas por el conflicto en Oriente Medio, particularmente por sus efectos sobre la producción, las rutas comerciales y la seguridad del abastecimiento energético.
El aumento del petróleo tiene consecuencias que van más allá de llenar el tanque de un vehículo.
Los combustibles constituyen un componente importante de los costos de transporte, distribución de mercancías, agricultura e industria. Cuando estos gastos aumentan, las empresas enfrentan decisiones sobre cuánto absorber mediante menores márgenes y cuánto trasladar al precio final de sus productos.
El mecanismo no es necesariamente inmediato ni uniforme.
Una compañía puede mantener sus precios durante varios meses mediante contratos de suministro previamente establecidos. Sin embargo, al renovarlos, podría enfrentar costos superiores y ajustar sus tarifas.
De esta manera, un incremento inicialmente concentrado en la energía puede extenderse gradualmente hacia otros sectores.
Ese efecto indirecto explica por qué una crisis petrolera prolongada representa un riesgo mayor que una subida temporal de los combustibles.
Reino Unido, zona euro y Brasil registran mayores revisiones inflacionarias
La encuesta muestra diferencias importantes entre países y regiones.
En el conjunto de las 21 economías desarrolladas examinadas, los economistas aumentaron sus pronósticos de inflación para 2027 en 15 casos.
La amplitud de esas revisiones indica que las preocupaciones alcanzan incluso a países que habitualmente registran una inflación relativamente moderada.
Durante las últimas tres consultas trimestrales de Reuters, la previsión mediana para Reino Unido acumuló un incremento de 0,7 puntos porcentuales.
Para la zona euro, la revisión acumulada fue de 0,5 puntos porcentuales, mientras que Estados Unidos registró un aumento de 0,2 puntos porcentuales.
Entre las economías emergentes, Brasil presentó una revisión de 0,5 puntos porcentuales e India de 0,4 puntos.
Estas cifras describen cambios en los pronósticos y no representan las tasas definitivas de inflación que experimentarán esos países en 2027.
La distinción es importante: una revisión de 0,5 puntos porcentuales significa que la expectativa aumentó en esa magnitud respecto de la estimación anterior, pero no indica por sí sola cuál será la inflación total.
Las diferencias internacionales también reflejan la exposición de cada economía al petróleo importado, las condiciones del mercado laboral, las expectativas de consumidores y empresas y las decisiones de sus bancos centrales.
El FMI prevé una moderación de precios, aunque advierte riesgos persistentes
El panorama de Reuters puede compararse con las previsiones del Fondo Monetario Internacional (FMI), que publicó su informe Perspectivas de la Economía Mundial en octubre de 2026.
El organismo proyectó una inflación mundial de 4,7% para 2026 y de 4,1% para 2027.
La trayectoria representa una moderación entre ambos años, pero no implica que desaparezcan las presiones sobre los precios ni que todas las economías regresen simultáneamente a sus objetivos de inflación.
La diferencia de enfoque resulta relevante.
Mientras la encuesta de Reuters identifica un aumento en las previsiones individuales de numerosos países, el FMI presenta una proyección agregada para la economía internacional.
Por tanto, ambas evaluaciones no son necesariamente contradictorias. La inflación mundial podría disminuir en promedio y, al mismo tiempo, mantenerse por encima de lo previsto anteriormente en numerosos mercados.
Además, reducir la inflación no equivale a recuperar los precios anteriores.
Si un producto se encareció durante varios años consecutivos, una inflación menor significa que su precio aumenta más lentamente. No necesariamente significa que vuelva a su nivel original.
Para las familias, la recuperación del poder adquisitivo dependerá también de la evolución de salarios, empleo y otros ingresos.
El FMI ha advertido que los episodios de encarecimiento de bienes esenciales pueden agravar las desigualdades económicas y aumentar las dificultades de los hogares de menores ingresos.
La inteligencia artificial sostiene el crecimiento pese al encarecimiento energético
La encuesta presenta una aparente paradoja: los especialistas prevén una inflación más persistente, pero también muestran mayor confianza en el crecimiento económico.
De acuerdo con Reuters, la estimación de expansión mundial para 2026 pasó de 2,9% a 3%, mientras que la correspondiente a 2027 aumentó de 3,1% a 3,2%.
Parte de esa resistencia está relacionada con las inversiones internacionales en inteligencia artificial, infraestructura tecnológica y centros de datos.
Reuters señala que la inversión mundial en tecnología de inteligencia artificial supera el billón de dólares desde 2025, lo que ha impulsado la actividad de industrias vinculadas con equipamiento informático, construcción y servicios especializados.
La expansión tecnológica ofrece oportunidades de crecimiento, pero también incrementa determinadas necesidades de infraestructura, electricidad y financiamiento.
Esto plantea un escenario complejo para las autoridades económicas.
Una demanda sólida puede contribuir a mantener el empleo y la producción, pero también dificultar el retorno de la inflación a niveles considerados estables.
El informe del FMI de octubre presenta estimaciones de crecimiento ligeramente diferentes: 3,1% para 2026 y 3,4% para 2027.
La diferencia responde a que se trata de ejercicios de pronóstico distintos, realizados con metodologías y momentos de recopilación de información que no son idénticos.
Ambos análisis coinciden, sin embargo, en señalar la importancia de la inversión tecnológica y los riesgos asociados al choque energético internacional.
Los bancos centrales enfrentan decisiones difíciles sobre las tasas de interés
El encarecimiento de la energía representa un problema especialmente complejo para la política monetaria.
Los bancos centrales utilizan las tasas de interés para influir sobre el crédito, el ahorro, el consumo y las decisiones de inversión.
Cuando aumentan esas tasas, el financiamiento suele encarecerse, lo que puede contribuir a moderar la demanda y aliviar determinadas presiones inflacionarias.
Sin embargo, una tasa de interés más elevada no puede aumentar directamente la producción petrolera ni eliminar una interrupción del transporte marítimo.
Por ello, las autoridades deben evaluar si el encarecimiento energético será transitorio o si comenzará a provocar incrementos sostenidos de precios y expectativas de inflación.
Si los hogares y las empresas anticipan aumentos continuos, sus decisiones de consumo, contratación y fijación de precios pueden dificultar una estabilización posterior.
Al mismo tiempo, endurecer excesivamente las condiciones financieras podría frenar la actividad económica y afectar el empleo.
La encuesta de Reuters señala que numerosos bancos centrales han realizado pocos aumentos de tasas, o ninguno, pero que podrían adoptar medidas adicionales si las presiones inflacionarias continúan extendiéndose.
La evolución de la inflación subyacente, que excluye componentes especialmente volátiles, será uno de los elementos relevantes para evaluar la persistencia del fenómeno.
Costa Rica también observa los riesgos del encarecimiento internacional
Aunque la encuesta comprende economías de diferentes regiones, sus advertencias tienen implicaciones para países pequeños y abiertos al comercio internacional, como Costa Rica.
El país depende de importaciones de combustibles, por lo que una prolongación del encarecimiento petrolero podría transmitir presiones a distintos sectores productivos.
El Banco Central de Costa Rica (BCCR) reconoció esta incertidumbre en su comunicado de política monetaria del 24 de septiembre de 2026.
En esa oportunidad, la Junta Directiva mantuvo la Tasa de Política Monetaria en 3% anual y advirtió que las interrupciones al tránsito de petróleo y derivados en Oriente Medio, junto con otros riesgos internacionales, podían generar presiones adicionales sobre los precios de las materias primas.
La institución también señaló que esperaba una inflación elevada en varias economías socias comerciales, principalmente por el componente energético.
Ese diagnóstico muestra que las amenazas externas ya forman parte del análisis monetario costarricense.
En julio de 2026, el BCCR había proyectado un crecimiento económico nacional de 3,4% para 2026 y 3,5% para 2027. También anticipaba una inflación general promedio superior al 2%, pero inferior a su meta del 3%, durante el horizonte de pronóstico.
No obstante, esas estimaciones son anteriores a la encuesta de Reuters de octubre y no deben interpretarse como una actualización automática de las previsiones nacionales.
Para Costa Rica, el efecto final de una inflación internacional persistente dependerá de distintos factores, entre ellos los precios de importación, el comportamiento del tipo de cambio, la demanda interna y las medidas monetarias.
Un petróleo más caro podría aumentar los costos de transporte y distribución, pero la magnitud del traslado a los consumidores no puede determinarse únicamente a partir de los precios internacionales del crudo.
Las próximas señales para determinar si la inflación cederá en 2027
La evolución de los precios durante los próximos meses permitirá establecer si las nuevas revisiones de los economistas representan un ajuste temporal o el inicio de un periodo más prolongado de inflación elevada.
Entre los indicadores relevantes estarán las cotizaciones internacionales del petróleo, la inflación subyacente, las expectativas de precios, los costos de transporte y las decisiones de política monetaria.
También será importante observar si la inversión tecnológica continúa sosteniendo el crecimiento económico y si sus efectos sobre la productividad ayudan a compensar las presiones de costos.
Un escenario de menor tensión geopolítica y estabilización energética favorecería una reducción más sostenida de la inflación.
En cambio, nuevas interrupciones del suministro, aumentos persistentes del petróleo o un traslado generalizado de costos podrían obligar a revisar nuevamente las proyecciones.
Por ahora, la principal conclusión de la encuesta de Reuters es que el retorno a una inflación estable podría resultar más lento de lo esperado en numerosas economías.
El comportamiento efectivo de los precios en 2027 seguirá dependiendo de acontecimientos económicos y geopolíticos que todavía no pueden darse por definitivos.

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