La muerte del monarca tras 35 años de reinado convierte a su hijo Haakon en rey y sitúa a Ingrid Alexandra como heredera de la Corona noruega.
OSLO, NORUEGA — El rey Harald V de Noruega murió este viernes 28 de agosto a los 89 años en el Hospital Universitario de Oslo, Rikshospitalet, con lo que concluyó un reinado de más de tres décadas y se activó la sucesión de la Corona en favor de su hijo, Haakon.La Casa Real noruega comunicó que Harald falleció pacíficamente a las 06:35 hora local. El monarca se encontraba hospitalizado desde el 17 de agosto después de un deterioro de su salud. La información oficial consultada confirma la hora y el lugar del fallecimiento, mientras que reportes previos habían vinculado su ingreso con una anemia hemolítica y una posterior infección sanguínea.
La transición de la jefatura del Estado fue inmediata. El primer ministro Jonas Gahr Støre se refirió el mismo viernes a Haakon VIII y la reina Mette-Marit como los nuevos monarcas y señaló el comienzo de una nueva etapa para la institución.
La Constitución coloca a Ingrid Alexandra inmediatamente detrás del nuevo rey
La sucesión no requiere una coronación para que Haakon se convierta en monarca. Noruega es constitucionalmente una monarquía hereditaria y el artículo 6 de su Constitución establece un orden lineal de sucesión en el que la línea más próxima prevalece sobre las más remotas.
Hasta el viernes, Haakon era heredero de Harald e Ingrid Alexandra ocupaba el segundo lugar. Con la muerte del rey y el ascenso de su padre, la princesa queda ahora en el primer puesto de la línea sucesoria.
La Constitución contempla además un acto institucional posterior: el nuevo monarca debe prestar ante el Storting el juramento de gobernar conforme a la Constitución y las leyes del reino.
Ingrid Alexandra, nacida en 2004, ya había comenzado años atrás su preparación institucional. Cuando cumplió 18 años en 2022 asistió como observadora a una reunión del Consejo de Estado. La propia Casa Real explicó entonces que el artículo 35 de la Constitución concede al heredero el derecho a ocupar un asiento en ese órgano, aunque sin voto ni responsabilidad.
Harald llegó al trono en 1991 y reinó durante 35 años
Harald nació el 21 de febrero de 1937 en Skaugum, Asker. Durante la ocupación alemana de Noruega en la Segunda Guerra Mundial pasó parte de su infancia en Estados Unidos junto con su madre y sus hermanas, antes de regresar a su país en junio de 1945.
Se convirtió en príncipe heredero tras la muerte de Haakon VII en 1957. Cuando Olav V murió el 17 de enero de 1991, Harald accedió al trono y cuatro días después prestó juramento ante el Parlamento.
Su llegada a la Corona abrió un reinado de aproximadamente 35 años durante el cual Noruega experimentó cambios económicos, sociales y demográficos importantes.
El primer ministro Støre destacó este viernes precisamente esa dimensión del reinado y recordó la capacidad de Harald para acompañar al país tanto durante celebraciones como durante crisis nacionales. Entre ellas mencionó expresamente los atentados del 22 de julio de 2011, uno de los episodios más traumáticos de la historia noruega reciente.
Harald participó entonces en las ceremonias nacionales de duelo. La documentación histórica conserva, entre otros actos, su discurso en la ceremonia nacional celebrada el 21 de agosto de 2011 después de los ataques de Oslo y Utøya.
Una monarquía que cambia de generación
La sucesión también modifica la composición inmediata de la cúspide de la Casa Real. Haakon, nacido el 20 de julio de 1973, llevaba décadas preparándose para asumir la Corona y había ejercido como regente durante ausencias y problemas de salud de su padre.
Antes de la transición, su biografía oficial documentaba su formación en Ciencias Políticas en la Universidad de California en Berkeley, sus estudios de desarrollo en la London School of Economics y su trayectoria en las Fuerzas Armadas noruegas.
La muerte de Harald convierte asimismo a Mette-Marit en reina. El Gobierno confirmó públicamente los nuevos títulos al dirigirse el viernes a Haakon VIII y Mette-Marit como el nuevo rey y la nueva reina de Noruega.
El cambio se produce de acuerdo con reglas sucesorias establecidas y no supone una modificación del sistema político: Noruega continúa siendo una monarquía constitucional hereditaria en la que el Gobierno ejerce la conducción política y el monarca cumple las funciones de jefe de Estado previstas por la Constitución.
Harald deja a la reina Sonja, con quien contrajo matrimonio en 1968, y a sus hijos Märtha Louise y Haakon. La relación de Harald y Sonja también marcó su trayectoria pública: ambos esperaron nueve años antes de obtener la autorización necesaria para casarse, en una época en la que la elección de una mujer sin origen aristocrático generó debate sobre el futuro de la monarquía.
El siguiente capítulo institucional corresponde ahora a Haakon VIII y a los actos constitucionales y ceremoniales que acompañarán el comienzo de su reinado. Ingrid Alexandra, por su parte, inicia esta etapa como heredera inmediata de la Corona.
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