La ofensiva golpeó Kyiv y otras regiones, dañó infraestructura civil, portuaria, energética e industrial y volvió a poner bajo presión las defensas aéreas ucranianas.
El ataque se prolongó durante horas y continuó entrada la mañana en Kyiv. Reuters documentó cómo los sistemas de defensa aérea operaban contra sucesivas oleadas de drones mientras los habitantes de la capital comenzaban su jornada. La ofensiva incluyó misiles balísticos y otros proyectiles además de los vehículos aéreos no tripulados.
La Fuerza Aérea de Ucrania informó que Rusia empleó 258 drones de ataque y señuelo, entre ellos aparatos Shahed, Gerbera, S8000 Banderol y Parodiya. Aproximadamente un tercio de los Shahed eran propulsados a reacción, según el balance militar ucraniano. Rusia también lanzó dos misiles antibuque Oniks desde Crimea ocupada y misiles balísticos Iskander-M/KN-23 desde las regiones rusas de Bryansk y Kursk.
Según esa misma fuente, las defensas ucranianas derribaron o neutralizaron 233 objetivos aéreos: 222 drones, siete misiles balísticos, tres S8000 Banderol y un Oniks. El ejército registró impactos en 15 puntos y caída de restos de proyectiles interceptados en otros 11. Las cifras corresponden a la versión de la Fuerza Aérea ucraniana y no constituyen una verificación independiente de cada intercepción.
Kyiv afrontó nuevas oleadas mientras la población comenzaba el día
La capital fue uno de los principales focos de la ofensiva. Testigos de Reuters escucharon explosiones en Kyiv durante las primeras horas del jueves, mientras las autoridades mantenían activas alertas por drones y misiles balísticos. Restos de proyectiles cayeron en zonas residenciales y los daños todavía estaban siendo evaluados durante las primeras horas de la mañana.
Fotografías tomadas ese mismo día mostraron columnas de humo sobre Kyiv, almacenes alcanzados en la región y habitantes observando los daños provocados por los ataques. En otros puntos de la capital, pasajeros utilizaron estaciones del metro como refugios durante las alarmas aéreas.
La ofensiva no se concentró únicamente en Kyiv. La Fuerza Aérea ucraniana identificó las regiones de Odesa, Kyiv, Dnipropetrovsk, Poltava y Zaporizhzhia entre los principales objetivos de la operación.
Associated Press informó que el ataque ruso comprendió nueve ciudades y dejó daños tanto en instalaciones que Moscú describió como vinculadas al esfuerzo militar ucraniano como en edificios residenciales, escuelas e instalaciones médicas. La naturaleza militar de determinados objetivos constituye la versión del Gobierno ruso y no una conclusión independiente sobre cada instalación alcanzada.
Puertos, energía e industrias entre las instalaciones alcanzadas
La amplitud de los blancos ayuda a dimensionar el ataque más allá del número de drones utilizados.
Reuters informó que la ofensiva golpeó puertos, instalaciones industriales, infraestructura energética y centros de distribución comercial. El ministro ucraniano de Exteriores, Andrii Sybiha, afirmó que entre los objetivos se encontraban puertos, almacenamiento de granos, instalaciones energéticas e industrias.
Esa declaración debe distinguirse de los daños comprobados independientemente. Reuters confirmó impactos en instalaciones comerciales y logísticas y documentó el efecto de la ofensiva en Kyiv y otras zonas del país.
En Odesa, AP reportó daños en infraestructura residencial y educativa, además de instalaciones relacionadas con el almacenamiento de granos. La región del sur de Ucrania es estratégica por sus instalaciones portuarias y su papel en las exportaciones agrícolas del país.
Los ataques también afectaron la movilidad. Reuters informó de interrupciones en servicios de transporte y ferrocarril en distintas regiones después de la ofensiva.
Siete misiles balísticos interceptados vuelven a poner el foco en los Patriot
Uno de los datos relevantes del ataque fue la afirmación ucraniana de haber derribado siete misiles balísticos.
Reuters señaló que la tasa de intercepción se produjo después de que Ucrania recibiera un pequeño lote de interceptores estadounidenses para sistemas Patriot. Estos equipos son una de las principales herramientas de Kyiv frente a determinados misiles balísticos, pero sus municiones siguen siendo limitadas.
El dato permite observar una característica de la ofensiva rusa: la combinación simultánea de drones de diferentes características y misiles obliga a Ucrania a distribuir recursos defensivos contra amenazas con velocidades, trayectorias y costos distintos.
No puede determinarse únicamente a partir del ataque del jueves si ese fue el objetivo estratégico específico de Moscú. Sí puede constatarse, sin embargo, que Ucrania tuvo que movilizar aviones, unidades de misiles antiaéreos, sistemas de guerra electrónica, unidades de drones y grupos móviles de fuego para responder a la ofensiva, según su Fuerza Aérea.
El ataque se extiende más allá de las fronteras de Ucrania
La ofensiva también produjo consecuencias en Moldova.
Reuters informó que seis drones rusos entraron en el espacio aéreo moldavo, provocando una condena de la presidenta Maia Sandu. Otros reportes iniciales dieron una cifra diferente, por lo que el número debe mantenerse atribuido a la fuente correspondiente hasta contar con un balance oficial consolidado.
Las incursiones muestran cómo las grandes ofensivas aéreas sobre Ucrania pueden generar riesgos para países vecinos incluso cuando estos no participan directamente en los combates.
Rusia y Ucrania mantienen campañas aéreas de largo alcance
La ofensiva rusa ocurre mientras Ucrania también intensifica ataques con drones contra objetivos dentro de Rusia y en territorios ocupados.
Un día antes, drones ucranianos destruyeron un importante almacén de Wildberries en la región rusa de Tambov, según autoridades locales. Ucrania ha dirigido además ataques contra refinerías y otras instalaciones que considera vinculadas con la capacidad económica y logística rusa para sostener la guerra.
Moscú ha respondido a esa campaña con nuevas medidas para proteger infraestructura crítica. El presidente ruso, Vladimir Putin, firmó esta semana un decreto que permite al Estado asumir temporalmente el control de instalaciones críticas dañadas por ataques ucranianos cuando sus propietarios no puedan protegerlas o repararlas adecuadamente.
Ese intercambio evidencia una dimensión cada vez más marcada del conflicto: ambos países utilizan sistemas no tripulados y armas de largo alcance para golpear infraestructura lejos del frente.
El balance permanece abierto
La magnitud definitiva de los daños del ataque ruso del 27 de agosto seguía bajo evaluación.
Associated Press situaba el balance disponible en al menos dos muertos y 14 heridos, además de daños a infraestructura civil y económica. La cifra puede modificarse conforme los equipos de emergencia concluyan las inspecciones y las autoridades regionales actualicen sus reportes.
Ucrania volvió a pedir a sus aliados más capacidad de defensa aérea, especialmente sistemas capaces de interceptar misiles balísticos. La disponibilidad de interceptores continuará siendo un elemento central mientras Rusia mantenga ataques que combinan grandes cantidades de drones con diferentes tipos de misiles.
La próxima referencia verificable será el balance consolidado de víctimas y daños de las autoridades ucranianas, además de cualquier actualización sobre la cantidad y tipo de proyectiles utilizados. Hasta entonces, las cifras de intercepción y la caracterización de los objetivos militares deben permanecer claramente atribuidas a las partes que las proporcionaron.
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