El IMN proyecta condiciones más secas en el Pacífico, el Valle Central y sectores de la Zona Norte, mientras el Caribe podría registrar un comportamiento distinto.
SAN JOSÉ, COSTA RICA — La influencia de El Niño sobre Costa Rica podría prolongarse al menos hasta junio de 2027, según la actualización más reciente atribuida al Instituto Meteorológico Nacional (IMN), un escenario que amplía el horizonte de un episodio que ya ha producido déficits significativos de lluvia en algunas regiones del país.La meteoróloga Karina Hernández Espinoza, de la Unidad de Climatología del IMN, indicó que una proyección anterior situaba la posible duración del fenómeno hasta abril de 2027, pero los análisis ahora contemplan que persista hasta junio. La proyección sigue sujeta a actualización conforme cambien las condiciones del Pacífico tropical.
Para los próximos meses, el panorama no es uniforme en todo el territorio. Las condiciones más secas se proyectan principalmente para la vertiente del Pacífico, el Valle Central y la Zona Norte Occidental, mientras el Caribe podría experimentar precipitaciones superiores al promedio en determinados periodos.
Guanacaste ya muestra señales de fuerte estrés hídrico
El Pacífico Norte figura entre las zonas más expuestas.
Durante mayo, sectores de Guanacaste registraron precipitaciones prácticamente nulas frente a valores climatológicos cercanos a 200 milímetros para ese mes, de acuerdo con información atribuida al IMN. Durante julio también se documentaron comunidades con quebradas secas, problemas para establecer cultivos y dificultades para alimentar ganado por falta de pasto.
El Ministerio de Agricultura y Ganadería activó desde junio acciones de preparación en la Región Chorotega ante los efectos esperados de El Niño sobre producción agropecuaria, disponibilidad de agua, pesca y otros sectores económicos.
La respuesta pública también ha comenzado a trasladarse a los servicios esenciales. El Ministerio de Educación Pública anunció una inversión superior a ₡175 millones para dotar de almacenamiento de agua a 109 centros educativos de Guanacaste, con una población beneficiaria de más de 17.000 estudiantes, además de docentes y personal administrativo.
Un aguacero no elimina un déficit climático acumulado
La presencia de lluvias intensas, tormentas o el paso de ondas tropicales durante determinados días no contradice por sí sola un escenario de El Niño.
El déficit climático se calcula sobre acumulados y promedios de semanas o meses. Por ello, es posible registrar episodios localmente fuertes y, al terminar el periodo, mantener una cantidad total de lluvia inferior a la normal.
El pronóstico subestacional del IMN para finales de julio y agosto, por ejemplo, anticipó predominio de condiciones secas en el Pacífico, Valle Central y Zona Norte Occidental y déficits más intensos en el Pacífico Central y Norte.
Agua, producción agrícola y electricidad están entre los sectores sensibles
Una reducción prolongada de las precipitaciones puede aumentar la presión sobre fuentes de abastecimiento humano, cultivos, ganadería y generación hidroeléctrica.
No todos esos impactos ocurren automáticamente ni con la misma intensidad. Dependen de la duración del déficit, las reservas disponibles, la distribución geográfica de las lluvias y las medidas de adaptación que adopten las instituciones.
Costa Rica ya cuenta con una estrategia interinstitucional para el episodio El Niño 2026-2027 que contempla acciones relacionadas con seguridad hídrica, producción agropecuaria, energía, salud, infraestructura, sistemas de alerta temprana y protección social.
El dato que deberá vigilarse durante los próximos meses será la evolución real de las precipitaciones frente a los promedios históricos y las sucesivas actualizaciones del IMN sobre la duración e intensidad del fenómeno. La fecha de junio de 2027 debe entenderse como una proyección climática, no como una fecha definitiva de terminación de El Niño.
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