NUEVA YORK, ESTADOS UNIDOS — Washington propuso a Pekín un canal de notificación recíproca por incidentes de inteligencia artificial que alcancen el nivel de amenaza a la seguridad nacional. Scott Bessent presentó la iniciativa tras reunirse con He Lifeng el 20 de septiembre; China aún no ha anunciado su aceptación.
El mecanismo permitiría comunicar incidentes de IA con consecuencias para la seguridad nacional. Estados Unidos quiere establecer una vía de comunicación con China para intercambiar alertas sobre incidentes graves relacionados con inteligencia artificial (IA). La propuesta busca que ambas potencias puedan notificarse cuando un acontecimiento tecnológico alcance un nivel de riesgo para su seguridad nacional.
El secretario estadounidense del Tesoro, Scott Bessent, explicó la iniciativa el domingo 20 de septiembre, después de reunirse en Nueva York con el viceprimer ministro chino, He Lifeng.
El planteamiento se enmarca en un posible diálogo bilateral sobre inteligencia artificial. Washington considera necesario aumentar la transparencia entre ambos gobiernos e identificar riesgos que puedan requerir comunicación directa.
La distinción central es que no se ha anunciado un sistema de alertas en funcionamiento. Bessent presentó una propuesta para consideración de ambos países, pero no comunicó un acuerdo definitivo sobre su diseño, puesta en marcha o funcionamiento.
Tampoco se ha publicado un protocolo que determine las obligaciones de cada gobierno. Las conversaciones del 20 de septiembre abren, por tanto, una negociación sobre cómo gestionar determinados riesgos tecnológicos, sin establecer todavía un procedimiento operativo.
Washington y Pekín aún deben definir qué incidentes deberán notificarse
El alcance del mecanismo dependerá de una cuestión esencial: qué acontecimientos relacionados con IA serían suficientemente graves para activar una comunicación entre los dos gobiernos.
Las declaraciones estadounidenses establecen como referencia los incidentes que alcancen el nivel de amenaza para la seguridad nacional. Sin embargo, no describen una clasificación de gravedad ni un catálogo de situaciones que deban comunicarse obligatoriamente.
Para convertir la propuesta en un procedimiento concreto, ambos países tendrían que resolver aspectos como las autoridades responsables de recibir los avisos, los canales de contacto, los plazos de notificación y la información que se compartiría.
También permanece sin definir si las comunicaciones incluirían medidas de respuesta coordinada o si se limitarían al intercambio de información.
Estas cuestiones son relevantes porque un mecanismo de notificación no implica necesariamente cooperación técnica, acceso a sistemas informáticos ni intercambio de tecnologías estratégicas.
Un canal de alertas podría servir para comunicar riesgos identificados por las autoridades sin modificar, por sí mismo, las restricciones tecnológicas o las políticas nacionales de cada país.
La propuesta tampoco establece obligaciones directas para desarrolladores de software, empresas tecnológicas o usuarios. Cualquier requisito específico para el sector privado necesitaría una definición posterior.
China reconoce el diálogo sobre inteligencia artificial, pero no confirma el sistema de alertas
La posición pública de Pekín es más limitada que el anuncio estadounidense.
La agencia estatal china Xinhua informó que las delegaciones mantuvieron conversaciones sobre asuntos relacionados con inteligencia artificial y otros temas económicos y comerciales.
La comunicación china describió el intercambio como franco, profundo y constructivo, pero no detalló un compromiso para poner en funcionamiento el mecanismo de notificación propuesto por Washington.
Esta diferencia entre las dos versiones es importante: existe reconocimiento de que la IA formó parte de la agenda bilateral, pero no una confirmación pública equivalente sobre la aceptación del sistema estadounidense.
La negociación se produce, además, después de que Donald Trump y Xi Jinping abordaran en mayo la posibilidad de mantener consultas sobre el desarrollo de inteligencia artificial.
A pesar de ese antecedente, el foro específico no había quedado formalizado antes de las conversaciones de septiembre.
El encuentro de Nueva York representa así un nuevo intento de dar contenido a ese diálogo. Su resultado inmediato es la presentación de una propuesta, no la constitución de una estructura bilateral permanente.
Las restricciones sobre chips avanzados quedaron fuera de la negociación sobre alertas
La iniciativa sobre seguridad de la IA coexistió con conversaciones económicas, aunque ambas agendas mantienen ámbitos diferentes.
El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, explicó que las restricciones de exportación sobre chips avanzados de inteligencia artificial y equipos para fabricar semiconductores no formaron parte de las conversaciones relativas al mecanismo de notificación.
Esto significa que el eventual canal de alertas no supone, por sí mismo, una flexibilización de los controles estadounidenses sobre determinadas tecnologías.
La diferenciación es relevante en una relación bilateral marcada por la competencia en capacidad informática, desarrollo de modelos avanzados y acceso a componentes estratégicos.
Washington y Pekín pueden explorar procedimientos de comunicación ante riesgos comunes mientras mantienen sus respectivas posiciones comerciales y tecnológicas.
También continúa sin anunciarse un acuerdo específico sobre el alcance técnico de las alertas, de modo que no es posible afirmar que ambos gobiernos hayan decidido compartir información sobre sus modelos más avanzados o sus capacidades tecnológicas sensibles.
La junta comercial acordada en mayo avanza por una vía distinta a la de inteligencia artificial
Las negociaciones de Nueva York también permitieron avanzar en la organización de una junta comercial bilateral, conocida como Board of Trade.
A diferencia del mecanismo de alertas de IA, esta estructura cuenta con un antecedente formal: la Casa Blanca anunció el 17 de mayo que Trump y Xi habían acordado crear juntas bilaterales de comercio e inversión.
La junta comercial fue concebida para gestionar intercambios de bienes considerados no sensibles. Su puesta en funcionamiento busca identificar categorías de productos que puedan recibir un tratamiento arancelario diferente.
Greer señaló que todavía se examinaban las mercancías que podrían beneficiarse de menores aranceles.
Entre las posibilidades mencionadas figuran productos de consumo y artículos de baja complejidad tecnológica procedentes de China, así como energía, productos agrícolas y dispositivos médicos estadounidenses.
La mención de esos sectores no significa que las rebajas ya estén aprobadas. La selección de bienes y las condiciones comerciales requieren definiciones adicionales.
En paralelo, las delegaciones mantienen otras diferencias económicas. Las conversaciones del domingo no produjeron anuncios de avances sobre determinados compromisos relacionados con minerales críticos.
Esta agenda comercial y el mecanismo de IA tienen, por tanto, estados distintos: la primera desarrolla compromisos institucionales anunciados anteriormente, mientras que el segundo continúa como propuesta de cooperación tecnológica.
La reunión entre Trump y Xi será la siguiente instancia para examinar la propuesta
Las conversaciones entre Bessent y He se celebraron como parte de los preparativos de la reunión presidencial prevista en Washington para esta semana.
Ese encuentro ofrece una nueva instancia para determinar si los dos gobiernos están dispuestos a convertir el planteamiento estadounidense en un mecanismo bilateral.
Entre las decisiones pendientes figuran la aceptación formal de la propuesta, la definición de los incidentes notificables, la designación de responsables y la eventual publicación de reglas de funcionamiento.
No se ha comunicado una fecha para activar el sistema ni se ha establecido públicamente qué obligaciones asumiría cada país.
El resultado inmediato de las negociaciones es más limitado: Estados Unidos ha presentado una fórmula para comunicar amenazas graves relacionadas con inteligencia artificial y China ha reconocido que el asunto forma parte del diálogo bilateral.
Hasta que existan acuerdos adicionales, no hay una vía de alerta mutua cuya operación pueda darse por establecida.
