DACA, BANGLADESH — El Gobierno de Bangladesh elevó en 20 takas por litro los precios de cuatro combustibles desde este lunes 21 de septiembre. El diésel registra el mayor incremento porcentual, del 17,4 %, en una medida destinada a reducir las pérdidas del suministro energético ante el encarecimiento del petróleo y del transporte internacional.
El aumento de combustibles en Bangladesh entró en vigor el 21 de septiembre de 2026 con una subida de 20 takas por litro para el diésel, la gasolina, el octanaje superior y el queroseno. Aunque el incremento monetario es idéntico en los cuatro productos, su efecto porcentual varía entre el 13,8 % y el 17,4 %.
La decisión modifica las tarifas que el Gobierno había mantenido sin cambios al comenzar septiembre y representa un nuevo ajuste en un año marcado por el encarecimiento de las importaciones energéticas.
El Ministerio de Energía atribuye la revisión a la subida de los precios internacionales de los combustibles y al aumento de los costos de transporte marítimo relacionado con el conflicto en Oriente Medio.
El diésel pasa de 115 a 135 takas por litro con las nuevas tarifas
La División de Energía y Recursos Minerales de Bangladesh comunicó el 20 de septiembre los precios que comenzarían a aplicarse al día siguiente.
Las tarifas oficiales establecen un aumento de 20 takas por litro para cada uno de los cuatro combustibles regulados.
Combustible | Precio anterior | Nuevo precio | Variación |
|---|---|---|---|
Diésel | 115 | 135 | 17,4 % |
Gasolina | 140 | 160 | 14,3 % |
Octano | 145 | 165 | 13,8 % |
Queroseno | 135 | 155 | 14,8 % |
Los precios están expresados en takas bangladesíes por litro. Las variaciones porcentuales se calculan a partir de las tarifas anteriores y nuevas.
El diésel presenta el mayor aumento relativo porque partía del precio más bajo. En cambio, el octano registra la menor variación porcentual, pese a que también aumenta 20 takas.
Esta distinción resulta relevante para interpretar el anuncio: el 17,4 % es el incremento máximo, no una subida uniforme de todos los combustibles.
El Gobierno busca reducir las pérdidas de la petrolera estatal
La revisión de precios responde a una presión financiera sobre Bangladesh Petroleum Corporation (BPC), la empresa estatal encargada del abastecimiento petrolero.
Según las cifras del Ministerio de Energía recogidas por Reuters, la corporación acumuló pérdidas de 228.760 millones de takas, equivalentes aproximadamente a 1.900 millones de dólares, entre marzo y agosto de 2026.
Las autoridades estiman que el nuevo ajuste podría reducir las pérdidas anuales en unos 100.000 millones de takas.
Esa cifra representa una estimación gubernamental, no un ahorro ya obtenido. Su cumplimiento dependerá de los volúmenes de consumo, de los costos futuros de importación y de las condiciones del mercado.
El Ejecutivo también pretende preservar las reservas de divisas y reducir los incentivos al contrabando de combustibles hacia países vecinos donde los precios son superiores.
El ministerio sostiene que los precios internacionales de los combustibles se han más que duplicado desde marzo, mientras que los gastos de transporte marítimo han aumentado significativamente.
El encarecimiento del producto importado y de su traslado eleva el costo que debe afrontar la empresa estatal antes de distribuirlo en el mercado nacional.
El conflicto en Oriente Medio encarece el suministro energético de Bangladesh
La presión sobre los combustibles no se limita al precio internacional del barril de petróleo.
Las alteraciones de las rutas marítimas en Oriente Medio también afectan los costos de transporte, la disponibilidad de buques y las condiciones de suministro de productos energéticos.
Bangladesh está expuesto a esas variaciones debido a su dependencia de las importaciones de energía.
Las dificultades alcanzan igualmente al gas natural licuado, utilizado en la generación eléctrica y en actividades industriales.
Durante septiembre, las interrupciones del suministro energético ya habían afectado la actividad de fábricas y la disponibilidad de electricidad, especialmente en sectores que necesitan un abastecimiento continuo.
El Gobierno mantiene subsidios para el gas y la electricidad, pese al incremento de los costos de importación. El ajuste de los combustibles líquidos se produce, por tanto, en un contexto de presión sobre distintos componentes del sistema energético.
El transporte y la industria textil enfrentan mayores costos
El aumento del diésel puede trasladarse a las actividades que dependen del transporte por carretera y del funcionamiento de maquinaria.
Los mayores gastos de distribución también podrían repercutir en el precio de alimentos y otros productos, aunque no existe una cifra confirmada que permita determinar el efecto final sobre la inflación.
La industria textil constituye otro sector expuesto al encarecimiento energético.
Bangladesh es un importante exportador de prendas de vestir, y sus fábricas ya enfrentan dificultades relacionadas con la disponibilidad de gas y electricidad.
La combinación de mayores costos de producción y restricciones energéticas puede reducir los márgenes de las empresas, especialmente cuando los precios de venta están sujetos a contratos previamente negociados.
Sin embargo, no es posible atribuir al ajuste del 21 de septiembre una cantidad determinada de despidos, cierres empresariales o aumentos de precios al consumidor.
La magnitud de esos efectos dependerá de la duración de las presiones energéticas y de la capacidad de las empresas para absorber los nuevos costos.
El ajuste modifica los precios que se habían mantenido desde junio
El anuncio también representa un cambio respecto de la decisión adoptada al cierre de agosto.
El 31 de agosto, las autoridades habían comunicado que las tarifas de los cuatro combustibles permanecerían sin modificaciones durante septiembre.
Aquella decisión mantenía los precios de 115 takas para el diésel, 145 para el octano, 140 para la gasolina y 135 para el queroseno.
La nueva revisión sustituye esos valores desde el 21 de septiembre.
El incremento se suma a los ajustes efectuados anteriormente durante 2026, en un contexto de mayores costos de importación.
Por ahora, las autoridades no han anunciado una fecha para revertir las tarifas ni han establecido una reducción futura.
La evolución de los precios internacionales, los gastos de transporte y la situación financiera de BPC serán factores relevantes para las próximas decisiones sobre el mercado de combustibles.
