Casi 87% de escuelas evaluadas en Costa Rica aún no integra plenamente la tecnología al aprendizaje

Casi 87% de escuelas evaluadas en Costa Rica aún no integra plenamente la tecnología al aprendizaje

 SAN JOSÉ, COSTA RICA. — Un diagnóstico atribuido al MEP muestra que la mayoría de escuelas evaluadas sigue en etapas iniciales o parciales de integración tecnológica al aprendizaje.

El 86,89% de las escuelas evaluadas en Costa Rica todavía no alcanza una integración madura de la tecnología en los procesos de enseñanza y aprendizaje, según resultados de un informe del Ministerio de Educación Pública (MEP) divulgados el 3 de septiembre. El dato evidencia que disponer de recursos digitales no equivale necesariamente a incorporarlos de manera consolidada en las prácticas pedagógicas.

El estudio tomó en cuenta cerca de 3.000 direcciones de centros educativos y más de 6.000 docentes de distintas partes del país como parte del seguimiento al Programa Nacional de Formación Tecnológica (PNFT). Los resultados divulgados sitúan a la mayoría de las escuelas analizadas en fases iniciales o de implementación parcial del uso educativo de la tecnología.

El diagnóstico apunta a una diferencia fundamental en la discusión sobre la brecha digital educativa: una institución puede disponer de computadoras, conexión a internet u otros recursos y, aun así, no haber alcanzado una utilización pedagógica avanzada de esas herramientas.

Según la información divulgada sobre el estudio, una parte importante del uso tecnológico continúa concentrándose en sustituir herramientas analógicas mediante actividades como proyectar contenidos, preparar materiales o gestionar procesos administrativos, en vez de transformar de forma más profunda las estrategias de enseñanza y aprendizaje.

El desafío pasa del acceso a la integración pedagógica

La cifra del 86,89% adquiere relevancia al compararse con los avances que Costa Rica ha registrado en disponibilidad de infraestructura digital.

En su planificación institucional, el MEP informó que entre 2022 y 2024 mejoró la calidad del servicio de internet en un 48% de los centros educativos. Entre las acciones mencionadas figuran la instalación de internet satelital en 1.197 escuelas y colegios y conexiones mediante fibra óptica en otros 1.672 centros. Según esa documentación oficial, la cobertura de internet alcanzó al 95% de los centros educativos públicos.

Ese antecedente permite distinguir dos dimensiones de la brecha digital: por un lado, la disponibilidad de conectividad y equipos; por otro, la capacidad de convertir esos recursos en herramientas que modifiquen y enriquezcan la experiencia educativa.

El propio diseño institucional del PNFT contempla esa segunda dimensión. El MEP define el programa como una estrategia para fortalecer la integración de las tecnologías digitales mediante formación profesional docente, gestión curricular, innovación educativa, transformación pedagógica y supervisión de recursos tecnológicos.

El PNFT se extendió desde 2024

El Programa Nacional de Formación Tecnológica fue aprobado para incorporarse al currículo costarricense y comenzó su implementación en 2024. El MEP informó entonces que una de sus dimensiones incluía la asignatura de Formación Tecnológica y que otra buscaba apoyar a docentes de materias como español, matemáticas, ciencias y estudios sociales para utilizar recursos tecnológicos como parte de sus procesos de enseñanza.

En febrero de 2024, el Ministerio reportó que las dos dimensiones del programa alcanzaban conjuntamente a 4.377 centros educativos, equivalentes entonces al 94% del total indicado por la institución. La primera dimensión operaba en 1.857 centros y la segunda en 2.520.

La planificación institucional posterior estableció como línea base 4.232 centros educativos públicos que implementaban el PNFT en 2024 y fijó metas de 4.500 para 2025 y 4.600 tanto para 2026 como para 2027.

Las cifras corresponden a indicadores y momentos de medición diferentes, por lo que no deben interpretarse automáticamente como una contradicción ni compararse como si utilizaran exactamente la misma metodología.

Formación docente, competencias digitales y recursos tecnológicos

El MEP mantiene distintas acciones vinculadas con el aprovechamiento educativo de la tecnología. Su portal de Tecnologías Digitales en Educación reúne actualmente disposiciones sobre competencia digital docente, procedimientos para asignación y gestión de recursos tecnológicos, una estrategia de transformación digital y documentos de implementación del PNFT.

La formación de educadores ha sido uno de los componentes de esa estrategia. Por ejemplo, el Ministerio desarrolló capacitaciones sobre pensamiento computacional dirigidas a docentes del PNFT, con contenidos sobre metodologías activas, aprendizaje basado en retos, juegos, pensamiento de diseño y creatividad.

El objetivo declarado del programa tampoco se limita al manejo básico de dispositivos. Desde su aprobación, el MEP planteó que la Formación Tecnológica debía desarrollar capacidades para que los estudiantes utilizaran el pensamiento computacional y la tecnología en la resolución de problemas.

Esto ayuda a explicar por qué una elevada cobertura de tecnología no significa necesariamente que un centro haya alcanzado un nivel avanzado de integración: el criterio pedagógico comprende no solo la presencia de herramientas, sino la manera en que docentes y estudiantes las incorporan al aprendizaje.

Falta conocer el desglose completo del diagnóstico

El resultado divulgado abre preguntas sobre las diferencias entre centros educativos y sobre las medidas que el MEP aplicará a aquellos situados en los niveles más bajos de integración.

Al momento de esta verificación, CRN Mundo no localizó públicamente el documento íntegro del nuevo diagnóstico con su metodología, distribución detallada de niveles y resultados desagregados. Por esa razón, el 86,89% debe entenderse específicamente como el resultado atribuido al informe del MEP divulgado el 3 de septiembre, y no como una medición independiente realizada por CRN Mundo.

La publicación del documento completo permitiría determinar, entre otros aspectos, cuáles fueron los criterios utilizados para definir una integración “madura”, qué diferencias existen entre regiones o tipos de centros y qué variables tienen mayor relación con los niveles encontrados.

El siguiente indicador relevante será, por tanto, no solo cuántos centros educativos disponen de recursos tecnológicos o participan en el PNFT, sino cuántos consiguen convertir esas herramientas en prácticas pedagógicas consolidadas y cómo cambia esa proporción en las próximas evaluaciones.

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