Nepal eleva a 951 los muertos por la riada; Tíbet mantiene 16 fallecidos y 546 desaparecidos

Nepal eleva a 951 los muertos por la riada; Tíbet mantiene 16 fallecidos y 546 desaparecidos

El balance continuó cambiando este lunes mientras los equipos de rescate concentran parte de sus esfuerzos en proyectos hidroeléctricos y túneles bloqueados por barro y escombros.

TRISHULI, NEPAL — La cifra de cuerpos recuperados en Nepal tras la devastadora riada del 26 de agosto ascendió a 951 a las 5:00 p. m. de este lunes, según un nuevo balance de la Policía de Nepal divulgado por medios locales. En el lado tibetano de la frontera, las autoridades mantenían un registro de 16 fallecidos y 546 desaparecidos, lo que sitúa en al menos 967 el balance combinado de muertes al sumar los últimos cortes disponibles de ambas jurisdicciones.

Los datos no corresponden al mismo momento de actualización y deben leerse con cautela. La Autoridad Nacional de Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres de Nepal había informado a las 9:00 a. m. del lunes de 903 cuerpos recuperados y 4.247 personas sin localizar. Horas después, la Policía elevó la cifra de fallecidos a 951, mientras el nuevo número de desaparecidos no había sido actualizado de manera equivalente en las fuentes oficiales consultadas.

El Ministerio de Relaciones Exteriores nepalí había señalado durante su conferencia de prensa del lunes que más de 10.000 personas habían sido rescatadas y que alrededor de 590 extranjeros de 39 países continuaban sin localizar. El Gobierno advirtió que las cifras seguirían modificándose conforme avanzaran las búsquedas y se depuraran los registros.

Una avalancha de hielo y roca, no un terremoto

La evidencia científica disponible apunta a que el desastre comenzó con el colapso de una masa glaciar y de roca en la región montañosa próxima a la frontera. El Servicio Geológico de Estados Unidos registró inicialmente una señal sísmica que fue interpretada como un posible terremoto, pero análisis posteriores determinaron que la energía había sido generada por el propio colapso y el flujo de escombros. El USGS reclasificó el episodio como un deslizamiento equivalente a magnitud 5,2 y afirmó que no ocurrió un terremoto tectónico.

El organismo estadounidense sitúa el evento en la mañana del 26 de agosto y señala que la avalancha y la inundación de escombros produjeron impactos catastróficos río abajo. Su evaluación describe un flujo que alcanzó áreas pobladas a lo largo de los sistemas del Lhende Khola y el Trishuli y recorrió cerca de 100 kilómetros.

Una evaluación divulgada por autoridades chinas añade que el desprendimiento comenzó en la vertiente sur del Langtang Lirung, a unos 5.200 metros de altitud. La masa descendió hasta aproximadamente 4.000 metros, incorporó material del valle y evolucionó hacia un flujo de escombros que recorrió unos 22 kilómetros antes de alcanzar el puesto fronterizo de Gyirong. Investigadores de la Academia China de Ciencias basaron esa reconstrucción en observaciones de campo, datos transmitidos desde la zona e imágenes de teledetección.

La búsqueda se concentra también en proyectos hidroeléctricos

Uno de los principales focos de la emergencia se encuentra en el corredor hidroeléctrico de Rasuwa y Nuwakot. El balance del lunes por la mañana incluía a 933 personas vinculadas con proyectos de generación eléctrica entre quienes permanecían sin localizar. Equipos especializados de Nepal, India, China y Corea del Sur participan en operaciones para acceder a instalaciones y túneles obstruidos por barro, agua y material desprendido.

En Upper Trishuli-1, uno de los proyectos más afectados, unas 250 personas habían sido rescatadas durante el fin de semana, según información recopilada por Reuters. En otros complejos de la cuenca continuaban las búsquedas y la apertura de accesos a sectores que permanecían bloqueados. La magnitud de los daños a carreteras, puentes y redes de comunicación ha dificultado tanto las tareas de rescate como la consolidación de listas de desaparecidos.

En el Tíbet, más de 2.000 rescatistas fueron desplegados alrededor de Gyirong. El acceso terrestre seguía siendo una de las principales dificultades: equipos con maquinaria pesada trabajaban este lunes para restablecer la carretera nacional G216, que había quedado destruida en algunos tramos y permanecía interrumpida a poco más de un kilómetro del puesto fronterizo.

Un balance todavía provisional

La rápida variación de las cifras refleja tanto la dimensión de la catástrofe como el proceso de identificación de víctimas y conciliación de reportes procedentes de comunidades, hospitales, proyectos hidroeléctricos y cuerpos de seguridad.

El material inicial suministrado manejaba un corte anterior de 919 fallecidos —903 en Nepal y 16 en el Tíbet— y 4.793 desaparecidos entre ambos territorios. Ese balance ya había quedado superado por la actualización de la Policía nepalí de las 5:00 p. m. del lunes.

Las operaciones de búsqueda, identificación y recuperación continúan, por lo que cualquier balance conjunto debe acompañarse del momento y la fuente de cada actualización.

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