NUEVA YORK, ESTADOS UNIDOS — Los precios internacionales del petróleo retrocedieron ligeramente este jueves tras alcanzar máximos de seis semanas, pero se mantuvieron por encima de $90 por barril mientras los mercados evaluaban el riesgo de una nueva escalada entre Estados Unidos e Irán y sus posibles efectos sobre el estrecho de Ormuz y el suministro energético mundial.
El Brent cotizaba alrededor de $94,57 por barril durante la jornada, después de haber llegado a $97,39, mientras el West Texas Intermediate (WTI) estadounidense se mantenía cerca de $90, tras alcanzar un máximo intradía de $92,92. Ambos contratos habían acumulado varias sesiones de avances impulsados por el retorno de la prima de riesgo geopolítico al mercado.
La tensión volvió a intensificarse después de nuevos ataques estadounidenses contra objetivos iraníes y posteriores acciones de represalia de Teherán. La escalada ha renovado la preocupación sobre la seguridad de las rutas de navegación en el Golfo Pérsico, especialmente el estrecho de Ormuz, uno de los corredores más importantes para el comercio mundial de petróleo y productos energéticos.
Aunque los precios cedieron desde sus máximos intradía, el mercado no interpretó el descenso como una desaparición del riesgo. La atención continúa centrada en si el enfrentamiento afecta físicamente la producción, las exportaciones o el tránsito de buques, factores que podrían provocar movimientos mucho más pronunciados en las cotizaciones.
El Brent llegó a rozar los $100 por barril
El repunte de esta semana ha sido rápido. El martes, los futuros del Brent subieron $4,16, o 4,6%, para cerrar en $94,65 por barril, mientras el WTI avanzó $4,46, o 5,2%, hasta $90,22. Fueron los cierres más altos desde finales de julio para ambos contratos.
Este jueves, el Brent llegó a tocar $97,39 y el WTI $92,92, nuevos máximos de aproximadamente seis semanas, antes de moderar parte de las ganancias.
La secuencia muestra hasta qué punto el mercado está reaccionando a los acontecimientos militares. La diferencia entre un barril por debajo de $90 y otro acercándose a $100 puede producirse rápidamente cuando los operadores incorporan una mayor probabilidad de interrupciones en Oriente Medio.
El movimiento tampoco responde únicamente a la posibilidad de que instalaciones petroleras sean atacadas. Una parte importante de la prima actual está relacionada con el transporte: incluso cuando la producción continúa, restricciones a los buques, mayores costos de seguros, desvíos de rutas o retrasos pueden reducir temporalmente la oferta efectiva disponible en los mercados internacionales.
El estrecho de Ormuz vuelve al centro del riesgo energético
El estrecho de Ormuz es el principal punto de vulnerabilidad. La vía marítima conecta el Golfo Pérsico con el golfo de Omán y el mar Arábigo y concentra una parte sustancial del comercio energético procedente de Oriente Medio.
Datos de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA) muestran que por Ormuz transitaban alrededor de 20,9 millones de barriles diarios de petróleo y líquidos derivados en la primera mitad de 2025, equivalentes a cerca de 20% del consumo mundial de líquidos petroleros y aproximadamente una cuarta parte del comercio marítimo mundial de petróleo.
La guerra alteró drásticamente ese patrón. La EIA estima que los flujos por el estrecho promediaron apenas 4,9 millones de barriles diarios durante el segundo trimestre de 2026, frente a 21,6 millones en el cuarto trimestre de 2025, antes del inicio del conflicto.
Aunque existen rutas alternativas mediante oleoductos en Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, su capacidad no alcanza para sustituir completamente el volumen que normalmente atraviesa Ormuz. La EIA calcula que las principales rutas de desvío pueden mover aproximadamente 4,7 millones de barriles diarios adicionales.
Esto significa que cualquier nueva reducción significativa de la navegación puede tener consecuencias globales incluso si no ocurre una interrupción total del estrecho.
El tránsito comercial vuelve a mostrar señales de presión
La preocupación no es solamente hipotética. Reuters informó que el número de embarcaciones de materias primas que atravesaban el estrecho cayó recientemente a alrededor de seis por día, frente a una media cercana a 13, mientras aumentaba la tensión militar.
Irán también amplió esta semana una lista de barcos a los que prohíbe el paso. Una actualización atribuida a la autoridad iraní encargada del estrecho incorporó 11 embarcaciones adicionales y elevó el total a 56, incluyendo petroleros y transportadores de gas natural licuado y gas licuado de petróleo.
La medida ha aumentado la incertidumbre para navieras, refinadores y comercializadores que necesitan determinar si una embarcación puede cruzar sin riesgo de detención o sanciones.
Los problemas de tránsito adquieren especial importancia porque parte de los grandes productores del Golfo —entre ellos Arabia Saudita, Irak, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait— utilizan esta vía para colocar petróleo en los mercados asiáticos y otras regiones.
Reuters reportó que Irak elevó sus exportaciones a 2,34 millones de barriles diarios en agosto, desde 1,35 millones en julio, en un intento de aumentar los envíos mientras las condiciones de navegación lo permiten.
La tensión entre Estados Unidos e Irán sostiene la prima de riesgo
El último repunte comenzó después de una nueva ronda de enfrentamientos militares.
Estados Unidos atacó posiciones iraníes próximas al estrecho de Ormuz en la primera acción militar estadounidense de ese tipo en varias semanas. Washington dijo que la operación buscaba eliminar amenazas contra la navegación internacional. Irán respondió posteriormente con ataques contra instalaciones estadounidenses en la región.
Las tensiones se extendieron después a otros países del Golfo. Irán lanzó misiles y drones contra Kuwait en acciones que presentó como represalia por los bombardeos estadounidenses, mientras defensas regionales interceptaron parte de los proyectiles.
Al mismo tiempo, funcionarios estadounidenses han enviado señales de que Washington busca limitar una escalada inmediata, aunque los intercambios militares continúan y no existe una resolución del conflicto.
Para el petróleo, esa combinación es especialmente difícil de valorar. Una desescalada podría reducir rápidamente la prima incorporada durante las últimas sesiones, mientras un nuevo ataque contra infraestructura energética o una restricción adicional de la navegación podría impulsar otra subida.
El petróleo caro vuelve a complicar el panorama de inflación
La subida de la energía también está repercutiendo fuera del mercado petrolero.
Los rendimientos de los bonos soberanos aumentaron al inicio de la semana mientras los inversionistas evaluaban la posibilidad de que un petróleo persistentemente caro vuelva a alimentar las presiones inflacionarias. Los movimientos se produjeron al mismo tiempo que los mercados reconsideraban las perspectivas de tasas de interés en Estados Unidos y otras economías desarrolladas.
Un incremento sostenido del petróleo puede transmitirse gradualmente a precios de combustibles, transporte, logística y determinados productos industriales. El efecto final sobre la inflación depende de cuánto dure el shock energético y de cuánto puedan absorber las empresas sin trasladarlo al consumidor.
La Reserva Federal señaló en su último Libro Beige que la actividad económica estadounidense aumentó modestamente y que los precios continuaron avanzando de forma moderada, aunque los costos de energía y transporte permanecían entre las fuentes de presión observadas en distintos distritos.
Ese escenario limita el margen para que los bancos centrales ignoren un aumento persistente del petróleo, particularmente cuando la inflación todavía no se ha consolidado alrededor de sus objetivos.
Acciones y bonos se estabilizan mientras el mercado espera empleo
A pesar de la incertidumbre energética, los mercados financieros mostraron cierta estabilización este jueves.
Las acciones globales y los bonos avanzaron, los principales rendimientos soberanos retrocedieron desde niveles recientes y el dólar perdió terreno frente a varias monedas mientras los inversionistas desplazaban parte de su atención hacia los próximos datos económicos de Estados Unidos.
El informe oficial de empleo de agosto, previsto para el viernes, será una de las referencias más importantes. Las estimaciones recopiladas por Reuters apuntaban a un aumento aproximado de 58.000 empleos y a una tasa de desempleo de 4,1%.
Antes del informe, los mercados asignaban alrededor de 60% de probabilidad a un aumento de las tasas de interés de la Reserva Federal en septiembre, frente a aproximadamente 40% una semana antes.
Funcionarios de la Reserva Federal, entre ellos Christopher Waller y el presidente de la Fed de Nueva York, John Williams, también estaban previstos para realizar comentarios que podrían modificar esas expectativas.
La interacción entre petróleo, inflación y empleo será importante. Un informe laboral fuerte podría reforzar los argumentos para mantener una política monetaria restrictiva, mientras un nuevo salto del crudo añadiría otra fuente de presión sobre las expectativas de inflación.
El riesgo sigue concentrado en suministro y navegación
Por ahora, el mercado parece diferenciar entre una tensión geopolítica elevada y una interrupción física mucho mayor del suministro.
El Brent permanece muy por encima de los niveles observados antes de la última escalada, pero la moderación desde los máximos del jueves indica que los operadores todavía no están incorporando un escenario de paralización completa de Ormuz.
Ese equilibrio puede cambiar con rapidez. Los factores más relevantes serán la frecuencia de los ataques entre Estados Unidos e Irán, cualquier daño a instalaciones de producción o exportación, las restricciones impuestas a los buques y la evolución del tránsito marítimo por el estrecho.
También será importante observar si otros productores consiguen aumentar exportaciones o utilizar rutas alternativas suficientes para compensar las limitaciones del Golfo.
El próximo punto de seguimiento llegará este viernes con el informe de empleo estadounidense, que puede alterar las expectativas sobre la Reserva Federal. Para el petróleo, sin embargo, el principal riesgo seguirá siendo geopolítico: cualquier nuevo episodio que reduzca la navegación por Ormuz o amenace directamente infraestructura energética podría volver a llevar al Brent hacia los máximos alcanzados esta semana o por encima de ellos.
