NUEVA YORK, ESTADOS UNIDOS, 21 de septiembre de 2026. La inteligencia artificial podría convertirse en una fuente de crecimiento para América Latina y el Caribe durante la próxima década, aunque sus beneficios económicos no necesariamente se traducirían en mejores salarios para todos los trabajadores.
De acuerdo con estimaciones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), una adopción amplia de esta tecnología, acompañada de mejoras importantes de productividad, podría elevar un 5,1 % la producción económica regional al cabo de diez años. En un escenario de implementación limitada, el aumento sería de apenas un 0,3 %.
Las proyecciones forman parte de una investigación que será incluida en el informe principal del organismo para 2026, previsto para noviembre. Los resultados fueron divulgados este lunes por Reuters y posteriormente confirmados en una comunicación institucional del BID.
El estudio introduce una distinción fundamental: el crecimiento del producto interno bruto (PIB) no garantiza que los ingresos laborales aumenten en la misma proporción. El resultado dependerá, en buena medida, de la capacidad de las personas para incorporarse a actividades económicas que se expandan con la inteligencia artificial.
Una diferencia de 4,8 puntos porcentuales entre los escenarios del BID
La estimación más favorable del organismo supone que las empresas y otras organizaciones incorporan ampliamente herramientas de inteligencia artificial y consiguen aumentos significativos en su productividad.
En términos económicos, la productividad mide cuánto valor puede producirse utilizando determinados recursos, entre ellos el trabajo, el capital y la tecnología.
La IA puede contribuir a mejorar ese rendimiento al automatizar tareas repetitivas, facilitar el procesamiento de información, apoyar decisiones y permitir que determinadas actividades se completen en menos tiempo.
Sin embargo, instalar una herramienta no equivale automáticamente a producir más. Para obtener beneficios, las organizaciones pueden necesitar adaptar procesos, capacitar personal, invertir en infraestructura digital y reorganizar sus operaciones.
La diferencia entre los escenarios difundidos por el BID es considerable.
Escenario proyectado | Variación del PIB regional después de diez años |
|---|---|
Adopción amplia y grandes ganancias de productividad | +5,1 % |
Adopción limitada y pequeñas ganancias de productividad | +0,3 % |
Fuente: estimaciones del BID difundidas el 21 de septiembre de 2026.
La distancia entre ambos resultados es de 4,8 puntos porcentuales. Esto ilustra la importancia que tienen tanto la difusión tecnológica como la capacidad de convertirla en mejoras productivas.
El 5,1 % tampoco debe interpretarse como una tasa de crecimiento anual. La proyección describe cuánto mayor podría ser el nivel de producción regional al término de una década respecto del escenario de referencia utilizado por el estudio.
Por tanto, no significa que el PIB crecería un 5,1 % adicional cada año ni que todos los países alcanzarían ese incremento.
Los salarios podrían subir o caer según la movilidad de los trabajadores
El componente laboral constituye una de las principales advertencias de la investigación.
Según las estimaciones, los salarios podrían aumentar entre un 2,3 % y un 5,3 % durante la década si los trabajadores consiguen trasladarse hacia empleos en sectores que amplían su actividad gracias a la inteligencia artificial.
Por el contrario, si esa movilidad no ocurre, las remuneraciones podrían disminuir entre un 13,5 % y un 20,9 %.
Los escenarios salariales del BID
Variaciones proyectadas al cabo de diez años
La movilidad laboral es la capacidad de cambiar de ocupación, empresa, actividad económica o ubicación geográfica para acceder a nuevas oportunidades.
En una transformación tecnológica, algunos empleos pueden experimentar una mayor demanda, mientras que determinadas tareas pierden valor económico o pasan a realizarse con menos intervención humana.
Un trabajador que consigue adquirir nuevas competencias y trasladarse a una actividad en expansión puede beneficiarse de esa transformación. En cambio, quien permanece en una ocupación cuya demanda disminuye podría enfrentar presión sobre su remuneración.
La movilidad, sin embargo, no depende exclusivamente de decisiones individuales. También está condicionada por la disponibilidad de puestos, la formación accesible, la ubicación de las empresas, las posibilidades de traslado y las características del mercado laboral.
Los porcentajes publicados corresponden a escenarios económicos proyectados. No significan que el BID haya observado una reducción salarial del 20,9 % causada por la inteligencia artificial ni que ese resultado sea inevitable.
Por qué una economía puede crecer mientras disminuyen las remuneraciones
El contraste entre producción y salarios puede parecer contradictorio, pero ambos indicadores describen dimensiones diferentes de la actividad económica.
El PIB mide el valor agregado de los bienes y servicios producidos. Los salarios representan una parte de los ingresos generados durante ese proceso.
Si una empresa consigue producir más utilizando herramientas digitales, el valor adicional puede distribuirse entre remuneraciones, beneficios empresariales, inversión y otros componentes económicos.
La proporción que llega a los trabajadores depende de factores como la demanda de sus competencias, la competencia entre empresas por contratar personal y las condiciones del mercado laboral.
Por ejemplo, una organización podría automatizar determinadas tareas administrativas y aumentar su producción sin incrementar proporcionalmente su plantilla. Al mismo tiempo, podría necesitar especialistas en integración tecnológica, mantenimiento de sistemas o gestión de datos.
Este ejemplo explica un mecanismo económico posible, no constituye una predicción sectorial específica del estudio del BID.
La distinción también ayuda a entender por qué las cifras salariales no pueden aplicarse directamente a todos los empleados de América Latina. Los resultados agregados dependen de cómo cambien las actividades productivas y de qué trabajadores puedan acceder a ellas.
La informalidad laboral añade dificultades a la transición tecnológica
Las proyecciones sobre inteligencia artificial llegan a una región que ya enfrenta problemas estructurales relacionados con productividad, empleo y protección social.
En julio de 2026, el BID publicó Making Labor Markets Work: Improving Productivity and Workers' Welfare in Latin America and the Caribbean, una investigación sobre el funcionamiento de los mercados laborales regionales.
El documento examina cómo las instituciones laborales, la estructura empresarial y las competencias de los trabajadores influyen en la productividad, los salarios y la formalidad.
Entre sus conclusiones, señala que fortalecer la formación y las políticas activas de empleo puede contribuir a mejorar los resultados laborales y facilitar que los trabajadores participen en las ganancias de productividad.
La informalidad representa una dificultad adicional porque muchos trabajadores carecen de acceso estable a mecanismos de capacitación, protección social y oportunidades de desarrollo profesional.
El Índice de Mejores Trabajos 2026 del BID, elaborado con información de 18 países, registra una informalidad regional del 69 % en 2024. Esa cifra describe el mercado laboral del periodo analizado y no debe confundirse con una medición del empleo afectado por IA.
Desde una perspectiva económica, esta situación plantea una cuestión importante: las ganancias tecnológicas podrían concentrarse en las organizaciones y los trabajadores con mejores condiciones para adoptar nuevas herramientas.
No obstante, el estudio sobre inteligencia artificial difundido este lunes no proporciona todavía una estimación pública detallada de cuánto correspondería a empresas formales, trabajadores independientes o actividades informales.
Costa Rica y las diferencias entre economías latinoamericanas
Para Costa Rica, las proyecciones del BID ofrecen un marco de análisis sobre productividad, transformación empresarial y preparación de la fuerza laboral.
Sin embargo, el incremento regional del 5,1 % no puede utilizarse como una previsión específica para el PIB costarricense.
Tampoco sería correcto aplicar automáticamente al país los intervalos salariales divulgados por el organismo.
Las economías latinoamericanas presentan diferencias en estructura productiva, infraestructura, educación, inversión y composición del empleo. Esas características pueden influir en la velocidad de adopción tecnológica y en la distribución de sus beneficios.
En Costa Rica, como en el resto de la región, una evaluación nacional requeriría identificar qué actividades utilizan inteligencia artificial, cuáles son las competencias demandadas y qué posibilidades reales tienen los trabajadores de trasladarse hacia nuevas ocupaciones.
El informe completo del BID permitirá examinar si existen resultados desagregados por país y qué supuestos sustentan los escenarios.
Hasta entonces, la evidencia divulgada permite describir oportunidades y riesgos regionales, pero no establecer una cifra de crecimiento o una variación salarial atribuible específicamente a Costa Rica.
El BID llevará la discusión sobre inteligencia artificial a su informe de noviembre
El presidente del BID, Ilan Goldfajn, participó este lunes en Nueva York en conversaciones sobre inteligencia artificial, desarrollo regional y minerales críticos.
Según la comunicación institucional del organismo, el encuentro reunió a representantes gubernamentales y directivos de empresas tecnológicas, entre ellas Google, Anthropic, Microsoft y Nvidia.
La reunión, celebrada en el contexto de la Asamblea General de las Naciones Unidas, abordó asuntos relacionados con infraestructura digital, talento, sistemas de datos, instituciones y adopción responsable de inteligencia artificial.
El informe previsto para noviembre lleva por título From Digitalization to Artificial Intelligence: Turning Promises into Productivity y forma parte de la serie Development in the Americas del BID.
Su publicación permitirá conocer con mayor detalle la metodología utilizada, los supuestos económicos y el alcance de los escenarios presentados.
Por ahora, las estimaciones muestran dos dimensiones de una misma transformación: la inteligencia artificial podría ampliar la capacidad productiva de América Latina y el Caribe, pero la distribución de sus beneficios dependerá de las condiciones en las que empresas y trabajadores incorporen la tecnología.
La evolución de los salarios será, por tanto, uno de los indicadores necesarios para evaluar si el crecimiento económico asociado con la IA se traduce también en mejoras para la población trabajadora.
