Los ministros de Relaciones Exteriores de Alemania y Rusia, Johann Wadephul y Serguéi Lavrov, mantuvieron este sábado 26 de septiembre una reunión durante la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York. El encuentro representó un contacto diplomático poco habitual entre dos gobiernos cuyas relaciones se encuentran profundamente deterioradas desde el inicio de la invasión rusa a gran escala de Ucrania en febrero de 2022.
La conversación se celebró por iniciativa alemana y tuvo lugar antes de la intervención del ministro ruso ante la Asamblea General. Aunque permitió un intercambio directo sobre las relaciones bilaterales y la guerra, las posteriores declaraciones de ambos gobiernos evidenciaron la persistencia de profundas diferencias.
De acuerdo con la agencia alemana DPA, el encuentro se prolongó aproximadamente 20 minutos, se desarrolló en una sala facilitada por la delegación rusa y concluyó con un apretón de manos.
La reunión también puso sobre la mesa las dificultades para reducir las tensiones militares en Europa y la posibilidad de alcanzar acuerdos limitados sobre las exportaciones de cereales a través del mar Negro.
Wadephul reclama a Moscú que detenga la escalada contra Europa
Durante la conversación, Wadephul pidió al Gobierno ruso que abandonara lo que la delegación alemana describió como una peligrosa trayectoria de escalada frente a Alemania, Europa y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
El planteamiento se produjo en medio de nuevas tensiones entre Berlín y Moscú, agravadas por las acusaciones alemanas relacionadas con un incidente con drones registrado en agosto en el aeropuerto de Leipzig/Halle.
El Gobierno alemán atribuyó a Rusia la responsabilidad de ese presunto ataque. Moscú rechazó la acusación y la calificó de una provocación fabricada.
Las diferencias provocaron nuevas medidas diplomáticas alemanas contra intereses rusos. El deterioro de las relaciones bilaterales constituye uno de los principales elementos que explican la relevancia del encuentro celebrado en Nueva York.
A pesar de estas tensiones, el ministro alemán manifestó disposición a mejorar las relaciones con Moscú. Sin embargo, condicionó cualquier avance a que el Gobierno ruso demostrara una voluntad auténtica de poner fin a la guerra en Ucrania.
La posición alemana combina, por tanto, la posibilidad de mantener contactos diplomáticos con la continuidad del respaldo político y militar a Ucrania.
El mar Negro aparece como una posible vía de negociación
Uno de los aspectos relevantes de la reunión fue la situación de las exportaciones agrícolas a través del mar Negro.
Según fuentes de la delegación alemana citadas por Reuters, Wadephul solicitó a Lavrov que Rusia contribuyera a alcanzar un acuerdo que permitiera facilitar el transporte de cereales por esta ruta marítima.
La petición se produjo después de varios meses de ataques contra instalaciones portuarias y embarcaciones, que han afectado el comercio marítimo ruso y ucraniano.
El mar Negro tiene una importancia estratégica que trasciende a los países involucrados en el conflicto. Las interrupciones de las rutas comerciales pueden dificultar el suministro de productos agrícolas y aumentar la incertidumbre para los países que dependen de las importaciones de alimentos.
Esta dimensión internacional explica por qué las conversaciones sobre la navegación y las exportaciones pueden adquirir relevancia incluso cuando no existen avances en las negociaciones sobre el conjunto de la guerra.
Durante su posterior conferencia de prensa, Lavrov afirmó que Rusia había mantenido conversaciones con India, Egipto y Turquía sobre posibles mecanismos para garantizar la navegación segura en el mar Negro.
El ministro ruso mencionó la posibilidad de acuerdos bilaterales, aunque no anunció un entendimiento definitivo con Alemania ni un compromiso de alto el fuego.
La posibilidad de alcanzar acuerdos comerciales específicos representa una cuestión distinta de las negociaciones destinadas a resolver integralmente el conflicto.
Un eventual mecanismo para proteger el transporte de cereales requeriría condiciones operativas y compromisos que no quedaron establecidos públicamente durante el encuentro.
Lavrov cuestiona los resultados del encuentro diplomático
Tras la conversación, Lavrov manifestó que las posiciones expuestas por Wadephul no contenían novedades respecto de las declaraciones públicas del Gobierno alemán.
El ministro ruso cuestionó la utilidad de una reunión que, desde su perspectiva, se limitó a reiterar posiciones oficiales conocidas.
Sus declaraciones dejaron en evidencia las diferencias sobre la forma de desarrollar el diálogo bilateral.
Mientras Alemania sostiene que una normalización de las relaciones depende de avances relacionados con Ucrania y del abandono de las acciones que considera amenazantes para la seguridad europea, Rusia rechaza las acusaciones alemanas y cuestiona el respaldo occidental a Kiev.
La celebración de una reunión presencial no implica, por sí misma, una modificación de las posiciones diplomáticas de las partes.
Tampoco significa necesariamente que existan negociaciones formales encaminadas a restablecer las relaciones bilaterales.
En este caso, los contactos permitieron plantear directamente las preocupaciones alemanas y abordar cuestiones comerciales y de seguridad, pero no se comunicó ningún acuerdo concreto como resultado de la conversación.
La guerra en Ucrania condiciona las relaciones entre Berlín y Moscú
La invasión rusa a gran escala de Ucrania, iniciada en febrero de 2022, transformó profundamente las relaciones entre Rusia y buena parte de Europa.
Alemania figura entre los principales países europeos que apoyan a Ucrania. Este respaldo ha contribuido al deterioro de sus vínculos diplomáticos con Moscú.
Las tensiones no se limitan al desarrollo de las operaciones militares en territorio ucraniano. También incluyen acusaciones sobre incidentes de seguridad, diferencias respecto de las sanciones económicas y desacuerdos sobre la arquitectura de seguridad europea.
El incidente de Leipzig/Halle añadió un nuevo elemento de confrontación durante las semanas anteriores a la Asamblea General.
Las autoridades alemanas lo atribuyeron a Rusia y adoptaron medidas diplomáticas posteriores. El Gobierno ruso negó su responsabilidad.
Este contraste resulta importante para comprender el encuentro: la reunión tuvo lugar entre dos gobiernos que mantienen desacuerdos no solamente sobre Ucrania, sino también sobre acontecimientos relacionados directamente con su seguridad y sus respectivas relaciones exteriores.
En este escenario, los canales diplomáticos permiten transmitir posiciones oficiales, aunque su existencia no garantiza avances políticos.
La conversación de Nueva York se produjo mientras continuaban otros esfuerzos internacionales relacionados con la guerra, incluidas las iniciativas para abordar la seguridad energética y la navegación comercial.
Alemania y Japón enfrentan la oposición rusa en el Consejo de Seguridad
El intercambio bilateral coincidió con nuevas declaraciones rusas sobre la organización del sistema internacional y la composición del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
Durante su intervención ante la Asamblea General, Lavrov cuestionó las posiciones occidentales sobre el conflicto ucraniano y manifestó la oposición de Moscú a que Alemania y Japón obtengan asientos permanentes en el Consejo de Seguridad.
Esta posición incorpora otra dimensión de las diferencias entre Berlín y Moscú: sus desacuerdos sobre la representación internacional y el papel que deberían desempeñar las principales potencias.
El Consejo de Seguridad cuenta con cinco miembros permanentes: China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Rusia. Estos países tienen capacidad de veto sobre las decisiones sustantivas del organismo.
Por esa razón, una reforma que amplíe los asientos permanentes requiere superar obstáculos políticos e institucionales considerables.
Las declaraciones de Lavrov reflejaron la oposición rusa a las aspiraciones de Alemania y Japón, pero no constituyeron una decisión formal del Consejo de Seguridad sobre su composición.
El asunto también demuestra que las diferencias entre Alemania y Rusia se extienden más allá de la guerra en Ucrania y abarcan cuestiones relacionadas con la distribución del poder dentro de las instituciones multilaterales.
La Asamblea General sirve de escenario para contactos diplomáticos
La reunión se desarrolló durante el debate general del 81.º período de sesiones de la Asamblea General, celebrado en la sede de Naciones Unidas en Nueva York.
Este encuentro anual reúne a dirigentes y representantes gubernamentales para abordar los principales asuntos internacionales.
Además de los discursos ante la Asamblea, permite celebrar reuniones bilaterales y multilaterales entre delegaciones que no necesariamente mantienen contactos frecuentes.
En el caso de Alemania y Rusia, el encuentro permitió reabrir un canal de comunicación presencial al más alto nivel de sus respectivos ministerios de Relaciones Exteriores.
Sin embargo, los contactos diplomáticos y las negociaciones que producen compromisos concretos constituyen procesos diferentes.
Una conversación puede servir para comunicar exigencias, aclarar posiciones e identificar asuntos susceptibles de negociación sin producir resultados inmediatos.
La cuestión de las exportaciones a través del mar Negro representa uno de los temas específicos que podrían seguir desarrollándose mediante otros mecanismos diplomáticos.
Por el momento, no se anunció un calendario conjunto de nuevas reuniones ni se comunicaron compromisos bilaterales adicionales.
La reunión terminó sin un acuerdo público y con ambos gobiernos manteniendo sus posiciones fundamentales sobre Ucrania y la seguridad europea.
Su resultado inmediato fue la celebración de un contacto diplomático directo después de un prolongado período de distanciamiento, mientras continúan las gestiones internacionales relacionadas con la guerra y sus consecuencias económicas y humanitarias.
