Putin ve posible un acuerdo de paz con Ucrania, pero advierte nuevos obstáculos

Putin ve posible un acuerdo de paz con Ucrania, pero advierte nuevos obstáculos

VLADIVOSTOK, RUSIA — Vladímir Putin afirmó este jueves que todavía existe una posibilidad de alcanzar un acuerdo que ponga fin a la guerra en Ucrania, pero advirtió que la escalada de ataques marítimos y la disputa sobre la seguridad de la aviación civil en el espacio aéreo ruso complican una eventual reanudación de las conversaciones de paz.

El presidente ruso hizo las declaraciones durante la sesión plenaria del Foro Económico Oriental en Vladivostok, en el Lejano Oriente de Rusia. Aunque sostuvo que países como Estados Unidos y China pueden contribuir a una salida negociada, insistió en que cualquier acuerdo dependerá finalmente de Moscú y Kyiv.

La afirmación introduce una señal de apertura diplomática en un momento en que las negociaciones permanecen estancadas y ambos países han intensificado operaciones de largo alcance. Sin embargo, Putin no anunció una fecha para nuevas conversaciones, un alto el fuego ni cambios concretos en las condiciones que han impedido hasta ahora un entendimiento.

“¿Existe una posibilidad? En mi opinión, sí”, dijo Putin al referirse a una eventual solución del conflicto, según la cobertura de sus declaraciones difundida desde Vladivostok. También expresó agradecimiento a los países que intentan contribuir a una salida.

El alcance de esas palabras es limitado: reconocen la posibilidad de negociar, pero no representan por sí mismas un avance formal. Reuters informó que las conversaciones de paz están paralizadas desde febrero y que, mientras la vía diplomática permanece estancada, Rusia y Ucrania han ampliado sus ataques aéreos y marítimos de largo alcance.

Putin atribuye nuevos obstáculos a la escalada marítima y aérea

Putin señaló dos elementos que, según Moscú, hacen más difícil volver a las conversaciones bilaterales: los ataques contra embarcaciones comerciales y las advertencias ucranianas sobre los riesgos de operar vuelos civiles en el espacio aéreo ruso.

El mandatario calificó la toma o los ataques contra buques civiles y las amenazas que atribuyó a Ucrania contra la aviación civil como actos de “terrorismo de Estado”. Esa expresión corresponde a la caracterización política del Gobierno ruso y no a una determinación independiente sobre la naturaleza jurídica de esos hechos.

La seguridad marítima se ha convertido en un componente cada vez más visible de la guerra. Embarcaciones comerciales que operan en el mar Negro y transitan hacia el Bósforo han comenzado a utilizar medidas improvisadas de protección contra drones, entre ellas redes, estructuras metálicas, neumáticos y depósitos de agua, en respuesta al aumento de los riesgos en las rutas de navegación.

Reuters informó que los ataques en la región se han intensificado mientras Ucrania aumenta sus operaciones contra infraestructura relacionada con las exportaciones rusas de petróleo y cereales y Rusia mantiene sus ataques contra objetivos ucranianos. La escalada ha ampliado las consecuencias de la guerra más allá del frente terrestre y ha incrementado las preocupaciones sobre la seguridad de buques comerciales.

Ese contexto ayuda a explicar por qué Putin incorporó la navegación comercial a su argumento sobre las dificultades para reactivar las conversaciones. Sin embargo, sus declaraciones no establecieron una nueva condición formal para negociar ni precisaron qué medidas tendría que adoptar Ucrania para modificar la posición rusa.

Ucrania advierte sobre los riesgos de volar sobre Rusia

El segundo punto de fricción está relacionado con la aviación civil. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, advirtió el 1 de septiembre a aerolíneas, aseguradoras y operadores que utilizan aeropuertos y rutas rusas que, debido a la guerra y a la creciente actividad de drones, considera que el espacio aéreo ruso se está volviendo inseguro.

Zelenski sostuvo al mismo tiempo que Ucrania no amenaza a los aviones civiles y diferenció expresamente esas aeronaves de los objetivos militares que Kyiv dice atacar dentro de territorio ruso. Esa precisión contradice la caracterización de Putin de que Ucrania habría amenazado directamente a la aviación civil.

La controversia también llegó a la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI). Ucrania pidió al organismo de Naciones Unidas que respaldara una prohibición de vuelos civiles sobre territorio ruso debido a los riesgos derivados del conflicto. La OACI no tiene capacidad para imponer por sí sola una prohibición global de ese tipo, aunque sus evaluaciones y recomendaciones pueden influir en las decisiones de Estados, reguladores y compañías aéreas.

La cuestión tiene implicaciones más allá de Rusia y Ucrania. Gran parte de las aerolíneas europeas y estadounidenses ya evita el espacio aéreo ruso desde 2022, pero compañías de China, Turquía y países del Golfo continúan utilizando determinadas rutas sobre Rusia.

Moscú rechazó las advertencias ucranianas. Autoridades rusas de transporte y aviación sostuvieron que el país puede mantener la seguridad de sus operaciones y cuestionaron la evaluación presentada por Kyiv. Reuters, sin embargo, reportó cancelaciones y retrasos significativos en aeropuertos de Moscú en medio de las operaciones con drones.

La disputa ilustra cómo la guerra está extendiendo sus efectos a sectores civiles incluso sin que exista un ataque deliberado contra una aeronave comercial. La presencia de drones, las restricciones temporales de aeropuertos, las decisiones de aseguradoras y las evaluaciones de riesgo de las aerolíneas pueden alterar rutas y operaciones independientemente de las posiciones políticas de Moscú y Kyiv.

Estados Unidos y China aparecen en el discurso de Putin

Putin también presentó a Estados Unidos y China como países que pueden ayudar a facilitar una solución, aunque dejó claro que, desde su perspectiva, la responsabilidad principal corresponde a Rusia y Ucrania.

“Rusia y Ucrania deben llegar a un acuerdo ante todo”, afirmó el mandatario, según TASS. Añadió que otros países pueden prestar apoyo y asistencia y mencionó específicamente a China, señalando que el presidente Xi Jinping aborda regularmente la guerra durante sus encuentros.

La mención de Washington es especialmente relevante porque la administración del presidente estadounidense Donald Trump ha tratado de mediar en el conflicto. Putin confirmó que Moscú mantiene contactos con la administración estadounidense y expresó expectativas de que esas comunicaciones puedan producir resultados, según Reuters.

Esos contactos no equivalen, sin embargo, a una negociación directa entre Rusia y Ucrania. La diferencia es importante porque Putin combinó este jueves un mensaje favorable a la posibilidad de un acuerdo con acusaciones severas contra Kyiv y con advertencias de que determinados acontecimientos dificultan precisamente la reanudación del diálogo.

La aparente contradicción también se observa al comparar sus declaraciones con las que había formulado apenas dos días antes. El 1 de septiembre, Putin afirmó que Rusia estaba ganando en el campo de batalla y calificó a las autoridades ucranianas de “terroristas”, al tiempo que mantenía abierta la posibilidad de conversaciones sustantivas si podían generar avances.

Ese contraste muestra que la posición pública del Kremlin mantiene simultáneamente dos líneas: Moscú sostiene que una solución negociada continúa siendo posible, pero no ha abandonado la presión militar ni las acusaciones contra el Gobierno ucraniano.

La guerra continúa mientras la negociación permanece estancada

El escenario militar sigue siendo el principal límite para cualquier expectativa inmediata de acuerdo. Reuters informó que el frente permanece relativamente estático mientras las dos partes aumentan su capacidad para atacar objetivos situados lejos de las posiciones terrestres.

Ucrania ha incrementado los ataques con drones contra instalaciones dentro de Rusia, incluidas infraestructuras energéticas. Esas operaciones han provocado daños en refinerías y otras instalaciones y han contribuido a aumentar la presión sobre la economía y el abastecimiento ruso.

Rusia, a su vez, continúa sus ataques de largo alcance contra Ucrania. Zelenski afirmó esta semana que los ataques rusos se han intensificado desde agosto y denunció nuevos bombardeos contra Kyiv y otras ciudades, además de infraestructura energética y ferroviaria. Esas afirmaciones forman parte de la posición oficial ucraniana sobre la evolución reciente de la campaña militar.

La combinación de operaciones militares, ataques contra infraestructura, riesgos para la navegación comercial y advertencias sobre el espacio aéreo introduce factores adicionales en cualquier negociación. También aumenta la distancia entre una declaración general favorable a la paz y los pasos concretos necesarios para volver a una mesa de conversaciones.

Por eso, las palabras de Putin en Vladivostok deben interpretarse por su alcance verificable: el presidente ruso dijo que considera posible un acuerdo y reconoció que otros países pueden contribuir, pero no anunció una iniciativa diplomática nueva ni presentó un calendario para reactivar las negociaciones.

El siguiente indicador será, por tanto, si esa disposición declarada se traduce en contactos formales entre Moscú y Kyiv, una propuesta concreta de mediación o la convocatoria de una nueva ronda negociadora. Mientras ninguno de esos pasos se materialice, la posibilidad de un acuerdo continúa siendo una declaración política en medio de una guerra que sigue activa.

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