La última conexión del glaciar Pasterze perdió cerca del 87% de su ancho desde 1998

La última conexión del glaciar Pasterze perdió cerca del 87% de su ancho desde 1998

NASA documenta que el tramo de hielo que mantiene unido al mayor glaciar de Austria pasó de casi 900 metros a unos 120.

GLACIAR PASTERZE, AUSTRIA — La última conexión de hielo que mantiene unido al glaciar Pasterze con su zona superior se redujo de casi 900 metros de ancho en 1998 a unos 120 metros en 2025, según mediciones de investigadores de la Universidad de Graz divulgadas por NASA Earth Observatory.

La diferencia equivale a una reducción aproximada de 86,7% del ancho de esa conexión. El cálculo utiliza valores redondeados proporcionados por NASA, por lo que debe entenderse como una aproximación y no como una medición de precisión centimétrica.

El Pasterze es actualmente el mayor glaciar de Austria y uno de los ejemplos más visibles del retroceso de hielo en los Alpes. Imágenes de Landsat comparan el paisaje de 1985 con observaciones de agosto de 2026 y muestran cambios sustanciales en la extensión del hielo y la superficie rocosa expuesta.

El glaciar todavía permanece conectado

La reducción se concentra en el Hufeisenbruch, un estrecho salto de hielo que funciona como vínculo entre la parte alta y el hielo del valle. NASA informó que otra conexión desapareció en 2020 y fue sustituida por una cascada.

Fotografías tomadas a mediados de agosto de 2026 confirmaron que el Hufeisenbruch seguía intacto. Esa observación obliga a evitar una formulación frecuente pero incorrecta: el Pasterze no se ha partido todavía.

Los científicos atribuyen el estrechamiento a una combinación de menor aporte de hielo desde zonas elevadas y mayor energía térmica procedente de superficies rocosas que quedan expuestas cuando el glaciar retrocede. Las rocas absorben y emiten calor, lo que puede acelerar la pérdida de hielo en los márgenes.

La pérdida de conexión puede cambiar la clasificación del glaciar

Si el tramo restante desaparece, la configuración del Pasterze cambiaría de manera importante y podría afectar su condición como mayor glaciar del país, dependiendo de cómo se definan y midan las partes separadas.

El retroceso de glaciares alpinos tiene consecuencias que van más allá del paisaje. Influye en disponibilidad estacional de agua, estabilidad de laderas, formación de lagos y riesgos asociados con hielo y roca en zonas de montaña.

Sin embargo, una observación local no permite atribuir por sí sola cada cambio a una causa climática específica. La interpretación debe apoyarse en series de medición prolongadas, balances de masa y estudios regionales. En el caso del Pasterze, los registros históricos muestran una tendencia persistente de retroceso durante décadas.

NASA señala que la conexión actual podría sobrevivir un tiempo adicional, pero no ofrece una fecha exacta para una eventual separación. La velocidad del cambio dependerá de condiciones meteorológicas, acumulación de nieve, temperaturas y dinámica interna del glaciar.

El siguiente hito verificable será la campaña de medición posterior al verano y las nuevas imágenes satelitales. Esos datos permitirán determinar si el Hufeisenbruch conserva su continuidad y cuánto se redujo respecto de los aproximadamente 120 metros medidos previamente.

Los glaciares también funcionan como indicadores de cambios acumulados porque responden a la relación entre nieve recibida y hielo perdido a lo largo de años. Una temporada fría puede frenar temporalmente el retroceso, pero no necesariamente revierte una tendencia prolongada si el balance de masa continúa siendo negativo.

En zonas alpinas, la reducción del hielo modifica además rutas de montaña y condiciones de seguridad. Senderos que antes cruzaban superficies estables pueden quedar expuestos a roca suelta, mientras nuevas acumulaciones de agua pueden aparecer en depresiones liberadas por el glaciar.

El seguimiento del Pasterze combina observaciones de campo y satelitales. Esa metodología permite comparar cambios visibles en el paisaje con mediciones directas realizadas por equipos científicos, una combinación especialmente útil cuando el terreno hace difícil mantener observaciones continuas durante todo el año.

El caso del Pasterze permite comunicar el retroceso glaciar con una medida concreta y comprensible: el ancho de una conexión que pasó de centenares de metros a poco más de un centenar. Esa referencia no sustituye los balances de masa, pero ayuda a visualizar la escala del cambio acumulado.

Las próximas observaciones deberán mantener la misma escala y metodología para que la comparación continúe siendo útil.

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