Washington atacó dos lanzadores iraníes en la isla de Larak; Teherán respondió contra instalaciones estadounidenses en Jordania y Trump advirtió que habrá una respuesta más fuerte.
AMÁN, JORDANIA — Estados Unidos e Irán intercambiaron nuevos ataques entre la noche del domingo y este lunes 31 de agosto, rompiendo aproximadamente un mes sin enfrentamientos directos de esta naturaleza y elevando nuevamente el riesgo de una ampliación de las operaciones militares.
Fuerzas estadounidenses atacaron dos lanzadores iraníes en la isla de Larak, situada en el estrecho de Ormuz. Washington sostuvo que los sistemas estaban relacionados con preparativos iraníes para colocar minas marítimas en esa estratégica vía de navegación.
Irán respondió con un ataque contra instalaciones utilizadas por fuerzas estadounidenses en Jordania. La Guardia Revolucionaria iraní identificó como objetivos las bases de King Hussein y Al Azraq y afirmó haber empleado misiles balísticos.
Las Fuerzas Armadas de Jordania confirmaron por separado que sus sistemas de defensa aérea interceptaron ocho misiles que penetraron el espacio aéreo del reino durante la madrugada del lunes. Según el comunicado oficial jordano, los proyectiles fueron destruidos antes de representar una amenaza para personas o propiedades.
La declaración jordana no identificó en ese comunicado el origen de los ocho misiles ni confirmó las afirmaciones iraníes sobre daños en instalaciones militares estadounidenses.
Trump amenaza con nuevos ataques
El presidente estadounidense, Donald Trump, prometió responder con fuerza después del ataque iraní, aumentando la posibilidad de que el episodio no termine con el intercambio registrado entre el domingo y el lunes.
Reuters informó que Trump dijo que Estados Unidos golpearía con dureza a Irán tras el lanzamiento de misiles contra las instalaciones estadounidenses.
La amenaza adquiere relevancia porque los ataques contra Larak constituyeron la primera acción militar estadounidense conocida contra territorio iraní en aproximadamente un mes, después de un período en el que el enfrentamiento había estado marcado en mayor medida por presión económica, sanciones y disputas sobre la navegación por el estrecho de Ormuz.
La situación continúa abierta: la advertencia de Trump plantea la posibilidad de nuevas operaciones estadounidenses, mientras Teherán ha advertido que responderá a nuevos ataques.
Ocho misiles fueron interceptados sobre Jordania
El comunicado de las Fuerzas Armadas jordanas aporta una confirmación independiente sobre una de las consecuencias inmediatas de la respuesta iraní.
“El sistema de defensa aérea interceptó” ocho misiles que ingresaron al espacio aéreo del país durante la madrugada, informó el Ejército jordano. Las autoridades aseguraron que todos fueron destruidos antes de amenazar a la población o causar daños a propiedades.
La Guardia Revolucionaria iraní, por su parte, aseguró que había atacado las bases de King Hussein y Al Azraq como represalia por la operación estadounidense contra Larak.
Las afirmaciones iraníes sobre los resultados de esos ataques no deben confundirse con hechos confirmados independientemente. Hasta la información revisada para este borrador, no existe corroboración suficiente para presentar como comprobados los daños que Teherán asegura haber causado en las instalaciones.
Larak coloca nuevamente al estrecho de Ormuz en el centro del conflicto
La ubicación del ataque estadounidense añade una dimensión económica al nuevo enfrentamiento.
Larak se encuentra junto al estrecho de Ormuz, corredor marítimo fundamental para las exportaciones energéticas del golfo Pérsico. Estados Unidos sostiene que las fuerzas iraníes atacadas preparaban sistemas vinculados con la colocación de minas en esa zona.
La Casa Blanca había asegurado apenas el 28 de agosto que las fuerzas estadounidenses habían despejado minas iraníes de las rutas internacionales del estrecho y que cerca de 1.500 buques comerciales habían transitado bajo protección estadounidense.
Esa afirmación corresponde a la posición oficial de Washington y no establece por sí sola un consenso entre las partes sobre quién controla efectivamente la vía marítima.
El nuevo ataque en Larak muestra, sin embargo, que la seguridad del estrecho continúa directamente vinculada con las operaciones militares entre ambos países.
El petróleo vuelve a reaccionar
La repercusión se extendió rápidamente a los mercados energéticos.
Los precios del petróleo subieron más de 2,5% este lunes después de los nuevos ataques, según datos de mercado reportados por Reuters. El Brent terminó por encima de los US$90 por barril, mientras aumentaron nuevamente las preocupaciones sobre posibles interrupciones del suministro.
Associated Press también reportó un avance de aproximadamente 2,7% del Brent y caídas en los principales índices bursátiles estadounidenses.
La reacción del mercado refleja la sensibilidad ante cualquier deterioro de la seguridad alrededor del estrecho de Ormuz, por donde circula una proporción significativa del comercio mundial de petróleo.
Las próximas horas dependerán de la respuesta estadounidense
El principal elemento pendiente es ahora el alcance de la respuesta anunciada por Trump.
No está confirmado qué objetivos podría atacar Estados Unidos, cuándo ocurriría una nueva operación ni si Washington buscará limitarla a instalaciones militares vinculadas con el ataque iraní.
Tampoco existe confirmación independiente suficiente sobre los daños que Irán asegura haber provocado en las bases de Jordania.
El intercambio del 31 de agosto sí establece un cambio concreto: después de semanas de menor actividad militar directa, fuerzas estadounidenses volvieron a atacar territorio iraní e Irán respondió contra objetivos vinculados con Estados Unidos en otro país de la región.
La combinación de nuevas amenazas militares, operaciones alrededor del estrecho de Ormuz y una reacción inmediata del mercado petrolero vuelve a colocar las próximas decisiones de Washington y Teherán en el centro del riesgo de escalada.