Salud corrigió fallas sanitarias detectadas en el Sistema Lourdes, pero comunidades de Aserrí siguen denunciando cortes prolongados y dependencia de agua almacenada.
ASERRÍ, COSTA RICA — La persistencia de cortes de agua en comunidades de Aserrí mantiene bajo presión a hogares, comercios y centros educativos, mientras el Ministerio de Salud continúa la vigilancia de un brote de hepatitis A que alcanzó 14 casos entre este cantón y San Juan de Dios de Desamparados. La autoridad sanitaria documentó este mes contaminación fecal y fallas de desinfección en uno de los sistemas evaluados, aunque posteriormente aseguró haber verificado que las medidas correctivas fueron aplicadas y que el agua era apta para consumo.
El problema de continuidad, sin embargo, no terminó con esa corrección sanitaria. Residentes de Salitrillos relataron este 23 de agosto que el servicio puede desaparecer durante horas o días y que algunas familias dependen de estañones, tanques y agua comprada para cocinar, beber y atender necesidades domésticas. La Municipalidad reconoce que las dificultades de abastecimiento no son recientes.
La situación obliga a distinguir dos riesgos que se cruzan pero no son equivalentes: la calidad microbiológica del agua y la capacidad del acueducto para entregar un suministro continuo. El primero motivó órdenes sanitarias específicas; el segundo sigue formando parte de una problemática de infraestructura y disponibilidad que la propia Municipalidad había identificado años atrás.
Diez muestras revelaron contaminación en el Sistema Lourdes
El Ministerio de Salud informó el 7 de agosto que analizó diez muestras de agua de los sistemas que abastecen las zonas bajo investigación epidemiológica. Los estudios físicos, químicos y microbiológicos se efectuaron en coordinación con el Acueducto Municipal de Aserrí, la ASADA Poás y Barrio Corazón de Jesús y un laboratorio acreditado.
En el Sistema Lourdes, administrado por el acueducto municipal, los resultados mostraron niveles de cloro residual inferiores a los recomendados, sedimentos en algunos puntos y contaminación con coliformes fecales desde la fuente hasta el agua entregada a abonados. Las muestras del sistema administrado por la ASADA Poás y Barrio Corazón de Jesús, en cambio, no mostraron contaminación microbiológica en el agua distribuida.
Salud ordenó entonces medidas correctivas prioritarias. En su actualización oficial sostuvo que estas disposiciones fueron atendidas y que una verificación posterior determinó que el agua estaba apta para consumo. La institución mantiene coordinación con AyA y autoridades locales para supervisar la calidad del suministro.
Este punto modifica una parte relevante de la fotografía inicial de la crisis: existe evidencia oficial de contaminación previa, pero también una comunicación posterior de la autoridad sanitaria según la cual esa condición fue corregida. Presentar el agua como actualmente contaminada sin una prueba más reciente contradiría la última evaluación oficial disponible.
Los 14 casos siguen bajo vigilancia, sin hospitalizaciones ni muertes
La vigilancia sanitaria abarca Aserrí y San Juan de Dios de Desamparados. Salud elevó el 7 de agosto el registro a 14 casos confirmados de hepatitis A e informó que ninguno había requerido hospitalización y que no se habían producido fallecimientos.
Una semana antes, cuando se contabilizaban 13 casos, la institución señaló que estos se concentraban principalmente en Lourdes y Vasconia y que todavía trabajaba para determinar su relación epidemiológica. También había ordenado análisis de agua para estudiar una eventual relación con el abastecimiento.
La hepatitis A puede transmitirse por agua o alimentos contaminados y también mediante contacto cercano con una persona infectada. Por esa razón, encontrar contaminación fecal en una red de abastecimiento constituye un hallazgo sanitario relevante, pero no demuestra por sí solo que esa red haya originado los 14 contagios. La información oficial disponible no establece todavía esa causalidad.
Salud ha recomendado lavado frecuente de manos con agua y jabón, consumo de agua potable o debidamente desinfectada, adecuada limpieza de frutas y verduras y atención médica ante fiebre, malestar, dolor abdominal, orina oscura o coloración amarillenta de piel y ojos.
Salitrillos arrastra problemas de capacidad desde años anteriores
Los problemas actuales tampoco aparecen por primera vez en agosto de 2026. En su rendición de cuentas correspondiente a 2023, la propia Municipalidad incluyó el prediseño de una planta de tratamiento en Salitrillos para afrontar racionamientos vinculados tanto con altos niveles de turbiedad durante periodos lluviosos como con disminución de caudales en época seca.
El Plan Estratégico Municipal 2023-2028 también contempló nuevas fuentes de captación, mejoras en redes de distribución, reparación de fugas, un tanque adicional de almacenamiento, un sistema de filtración para Salitrillos y rediseño de tomas de captación. Esos documentos muestran que los desafíos de cantidad, infraestructura y tratamiento ya formaban parte de la planificación institucional antes del brote sanitario de este año.
La Alcaldía reconoció este 23 de agosto, mediante respuestas escritas difundidas por La Nación, que la problemática tiene varios años y afirmó que la reducción de fuentes de captación ha agravado el abastecimiento. También informó que el 10 de agosto solicitó al Concejo Municipal abrir un diálogo con AyA para evaluar un eventual traslado de la administración y operación del acueducto municipal.
Esa eventual transferencia todavía debe entenderse como una alternativa en estudio, no como una decisión consumada.
Continuidad y calidad serán las dos pruebas para las autoridades
Para los habitantes, que el agua haya superado una verificación microbiológica no resuelve por sí mismo el problema si el servicio continúa intermitente. Y para las autoridades, restaurar caudal sin sostener una desinfección adecuada tampoco bastaría.
Los próximos puntos verificables serán la evolución del número de casos de hepatitis A, los nuevos controles de calidad que realicen Salud y AyA, el comportamiento del suministro en Salitrillos y la decisión que adopte el gobierno local sobre el futuro del acueducto.
La última información oficial disponible mantiene el brote bajo vigilancia y considera corregidas las deficiencias sanitarias detectadas en el Sistema Lourdes. La continuidad del abastecimiento, en cambio, permanece como la parte abierta de una crisis que la propia planificación municipal demuestra que antecede a los acontecimientos de agosto.
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