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Pandemia intensificó carga de docentes de inglés en la Huetar Norte, según estudio

Pandemia intensificó carga de docentes de inglés en la Huetar Norte, según estudio
Imagen principal: Pandemia intensificó carga de docentes de inglés en la Huetar Norte, según estudio

Una investigación con 15 docentes reconstruyó cinco años de cambios laborales y pedagógicos y advierte sobre brechas de conectividad en zonas rurales.

SAN CARLOS, COSTA RICA.— Un estudio cualitativo desarrollado entre 2020 y 2025 documentó cómo docentes de inglés de escuelas primarias de la Región Huetar Norte afrontaron la educación a distancia, el modelo combinado y el regreso a las aulas, en un proceso marcado por mayor carga laboral, estrés, adaptación tecnológica y desigualdades de acceso.

 La investigación siguió las experiencias de 15 docentes mediante un diseño de estudio de caso múltiple y encontró tres grandes ejes en el periodo analizado: las transformaciones del contexto laboral, los sentimientos asociados con la crisis y los cambios en los procesos de mediación pedagógica.

El trabajo, titulado Experiencias vividas en pandemia: Tres estudios de caso sobre la enseñanza del inglés en primaria, Costa Rica, fue elaborado por Jonnathan Elizondo-Mejías, Patricia López-Estrada, Samira Sancho-Chacón y Katherine Hurtado-Laguna y publicado en 2026 en la revista Actualidades Investigativas en Educación, de la Universidad de Costa Rica.

El equipo utilizó entrevistas semiestructuradas, análisis documental, foto-elicitación y mapas corporales. Los datos fueron examinados mediante análisis inductivo con ATLAS.ti y WebQDA.

Los resultados no constituyen una medición nacional del rendimiento académico ni permiten establecer qué porcentaje del profesorado rural experimentó los mismos problemas. Su alcance consiste en reconstruir de forma cualitativa experiencias docentes mantenidas durante las distintas etapas de la emergencia y el retorno educativo.

La jornada docente perdió límites durante los cambios de modalidad

Uno de los principales hallazgos fue la intensificación del trabajo en las diferentes modalidades estudiadas.

Las personas participantes describieron un escenario en el que los límites entre la vida profesional y personal se hicieron menos claros, mientras las exigencias de comunicación, preparación de materiales y seguimiento del estudiantado aumentaban.

El bienestar socioemocional también apareció como un componente central. El estudio identificó estrés, sobrecarga e incertidumbre, aunque simultáneamente registró respuestas asociadas con empatía, compromiso y responsabilidad por parte de las personas docentes.

La transformación no se limitó a la carga de trabajo. La mediación pedagógica incorporó recursos digitales, comunicación mediante WhatsApp y metodologías diferenciadas para intentar mantener el contacto y la continuidad educativa.

La tecnología, sin embargo, no funcionó bajo las mismas condiciones para todas las comunidades. La investigación identifica baja conectividad y acceso limitado a dispositivos entre las circunstancias que profundizaron las desigualdades en los contextos rurales estudiados.

De nueve meses a distancia al retorno completo en 2022

Los testimonios analizados se desarrollaron en medio de tres etapas claramente diferenciadas de la respuesta educativa costarricense.

Tras el cierre de los centros educativos en marzo de 2020, el sistema pasó a la educación a distancia. El Ministerio de Educación Pública indicó posteriormente que el país permaneció aproximadamente nueve meses bajo ese esquema antes del regreso parcial a las aulas.

El curso lectivo de 2021 comenzó el 8 de febrero con 1.196.152 estudiantes convocados bajo un modelo de educación combinada que alternaba la presencialidad con el acompañamiento educativo a distancia.

Datos preliminares del MEP divulgados en abril de aquel año señalaban que un 72% del estudiantado matriculado asistía bajo modalidad bimodal y un 16% acudía presencialmente todos los días. Esas cifras describían la operación nacional del sistema en ese momento y no corresponden específicamente a la muestra de docentes de la Huetar Norte analizada en el estudio.

La presencialidad completa fue restablecida para el curso lectivo de 2022. El 17 de febrero de ese año, alrededor de 1,2 millones de estudiantes regresaron a los centros educativos después de haber pasado por las modalidades a distancia y combinada.

Esta cronología ayuda a dimensionar la experiencia que reconstruye la investigación: el profesorado no atravesó un único cambio, sino sucesivas reorganizaciones de la enseñanza, los horarios, los recursos y las formas de relacionarse con estudiantes y familias.

El estudio aporta evidencia cualitativa, no una medición nacional del rezago

Los autores sostienen que la pandemia profundizó desigualdades en los contextos rurales estudiados y señalan la relevancia de la gestión colaborativa y del apoyo institucional para responder a situaciones de crisis.

La interpretación de esos resultados requiere distinguir entre lo observado en los casos y el estado general del sistema educativo.

La muestra está formada por 15 docentes de inglés de primaria de una región determinada. La investigación analiza experiencias y percepciones mediante métodos cualitativos; no evalúa mediante pruebas estandarizadas el aprendizaje de todo el estudiantado de la Huetar Norte y tampoco compara estadísticamente esa región con el resto del país.

Por ello, sus resultados no permiten calcular un porcentaje nacional de “rezago educativo” atribuible a la pandemia ni concluir que todas las escuelas rurales experimentaron las mismas condiciones.

Esa cautela coincide con un problema más amplio señalado por el Décimo Estado de la Educación, publicado en 2025: la crisis de aprendizajes del país no puede atribuirse exclusivamente a la pandemia. El informe la sitúa dentro de una combinación de rezagos históricos, interrupciones educativas y problemas acumulados del sistema.

La diferencia entre ambas fuentes es relevante. El estudio de la Huetar Norte ofrece profundidad sobre experiencias concretas del profesorado; los informes nacionales permiten observar tendencias más amplias. Utilizados conjuntamente, aportan perspectivas complementarias, pero no intercambiables.

Conectividad, bienestar y apoyo institucional quedan en la agenda educativa

Cinco años de experiencias recopiladas por la investigación dejan asuntos que trascienden la respuesta inmediata al COVID-19.

Entre ellos figuran la disponibilidad de dispositivos y conectividad, las condiciones laborales del profesorado, el bienestar socioemocional, el acompañamiento institucional y la capacidad de adaptar la mediación pedagógica a las características de cada comunidad.

El estudio también muestra que algunas herramientas incorporadas durante la emergencia ampliaron las posibilidades de comunicación y enseñanza, aunque su utilidad dependió de las condiciones materiales de estudiantes, familias y docentes.

Para determinar cuánto de esas brechas persiste en 2026 se necesita evidencia adicional: indicadores actuales de conectividad, evaluaciones de aprendizaje, datos de permanencia escolar, comparaciones territoriales y estudios sobre las condiciones laborales del personal educativo.

La investigación de la Huetar Norte aporta una pieza a esa discusión: una reconstrucción de cómo las decisiones tomadas para mantener la educación durante la crisis sanitaria llegaron al trabajo cotidiano de docentes rurales y de los desafíos que acompañaron el tránsito de la emergencia digital al regreso al aula.

Con información del Equipo de Nacionales de CR Global News.
Publicado: 19 agosto 2026, 7:48 a. m.
Supervisión Editorial: Maria Quesada | CR Global News

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