Bad Bunny
lideró un show íntegramente en español en el Super Bowl LX, con Lady Gaga y
Ricky Martin como invitados sorpresa.
Las
Vegas, Estados Unidos.— Bad Bunny encabezó el
espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX con una presentación
completamente en español, marcada por referencias culturales latinoamericanas y
un mensaje explícito de identidad. El artista puertorriqueño transformó uno de
los escenarios más vistos del mundo en una celebración de sus raíces,
acompañado por invitados sorpresa como Lady Gaga y Ricky Martin. El show fue
seguido por decenas de miles de asistentes en el estadio y millones de
espectadores a nivel internacional.
Una
apertura con identidad: “Qué rico ser latino” como declaración central
El
espectáculo comenzó con la frase proyectada en pantallas gigantes: “Qué rico
ser latino”, acompañada de imágenes que evocaban escenas de trabajo agrícola en
un cañal. Desde los primeros segundos, el concepto visual dejó claro que no se
trataría de un show convencional, sino de una narrativa construida en torno a
la identidad cultural.
Bad Bunny
apareció en el escenario interpretando “Tití me preguntó”, vestido con una
camiseta de fútbol americano con el número 64 y el apellido Ocasio en la
espalda, en referencia a su nombre real, Benito Antonio Martínez Ocasio. El
vestuario y la escenografía integraron códigos del deporte estadounidense con
símbolos caribeños, creando un contraste visual potente.
El mensaje inicial no fue solo estético. Funcionó como una declaración de pertenencia y orgullo en un evento que históricamente ha privilegiado espectáculos en inglés. La decisión de mantener el español como lengua principal marcó un hito dentro del espectáculo deportivo.
Escenografía
cargada de símbolos de la vida cotidiana latina
El
montaje recreó escenas reconocibles para millones de latinoamericanos: hombres
jugando dominó en una mesa improvisada, un salón de belleza, venta de piraguas,
tacos, escenas de construcción y referencias al boxeo. También se observaron
locales de compra de oro y plata y estructuras que simulaban barrios populares.
Estas
imágenes no aparecieron como simples decorados. Funcionaron como elementos
narrativos que conectaban las canciones con experiencias compartidas por
comunidades latinas dentro y fuera de Estados Unidos. La presencia de palmeras
y vegetación abundante reforzó el ambiente caribeño.
En
términos escénicos, el espectáculo apostó por una puesta en escena dinámica,
con múltiples niveles y una “casita” ya conocida por seguidores de sus giras en
Latinoamérica. Esa estructura se convirtió en eje central de varias
interpretaciones, incluyendo “Yo perreo sola”.
Invitados
sorpresa: Lady Gaga y Ricky Martin irrumpen en el escenario
Uno de
los momentos más comentados fue la aparición de Lady Gaga, quien se sumó para
interpretar “Die with a Smile” en una versión adaptada a ritmo de salsa. La
canción incorporó maracas, trombones, trompetas y güiros, fusionando pop
anglosajón con sonoridades caribeñas.
Antes del
baile conjunto, Bad Bunny expresó ante el público: “Mientras uno esté vivo uno
debe amar lo más que pueda”, frase que conectó con la temática emocional del
tema. La química entre ambos artistas generó una de las escenas más virales de
la noche.
Más
adelante, Ricky Martin apareció en el escenario para interpretar “Lo que le
pasó a Hawaii”, reforzando el eje puertorriqueño del espectáculo. La
combinación de figuras consolidadas del pop latino e internacional amplificó el
alcance simbólico del show.
De la
barbería a La Marqueta: homenaje a la diáspora
Durante
la interpretación de “NUEVAYoL”, el escenario se transformó en una barbería
cubana junto a un local identificado como “La Marqueta”, en alusión al
histórico mercado latino de Nueva York. El guiño apuntó directamente a la
diáspora caribeña en Estados Unidos.
En uno de
los momentos más emotivos, el artista entregó simbólicamente su premio Grammy a
un niño que observaba el espectáculo desde un televisor antiguo colocado en
escena. El gesto fue interpretado como una metáfora de aspiración y
representación generacional.
La
construcción narrativa reforzó la idea de que el éxito individual del artista
está vinculado a una experiencia colectiva migrante. En ese sentido, el show
trascendió lo musical para convertirse en un relato identitario.
Mensajes
directos y reivindicación cultural
En medio
del espectáculo, Bad Bunny se presentó con su nombre completo y afirmó: “Nunca
dejé de creer en mí, tú también deberías de creer en ti”. El mensaje personal
se entrelazó con consignas de orgullo cultural.
Durante
la interpretación de “El apagón”, rodeado de trabajadores en postes eléctricos
y una bandera gigante de Puerto Rico, lanzó otra frase que resonó en redes
sociales: “Ahora todos quieren ser latinos, pero les falta sazón”. La expresión
fue interpretada como una reivindicación de autenticidad cultural frente a la
apropiación superficial.
El cierre
incluyó “CAFé CON RON” con banderas de distintos países latinoamericanos
ondeando en el escenario, y finalmente “DtMF”, acompañado por un despliegue de
pirotecnia que selló la presentación.
Impacto
cultural y proyección internacional del espectáculo
El Super
Bowl es uno de los eventos televisivos más vistos a nivel global. Presentar un
show mayoritariamente en español implica un reconocimiento del peso demográfico
y cultural latino dentro de Estados Unidos y en el mercado internacional.
A corto
plazo, el espectáculo podría traducirse en un aumento de reproducciones
digitales y posicionamiento global de la música latina. A mediano plazo, abre
la puerta a una mayor diversidad lingüística en futuros shows de medio tiempo.
En
términos simbólicos, la presentación reafirma el lugar del reguetón y el pop
latino dentro de la industria musical dominante. La apuesta por una narrativa
identitaria clara marca un precedente en la historia reciente del evento
deportivo.
Por Daniel Rojas | Editor Deportivo | CR Global News | Las Vegas
