La muerte
de ‘Gonzalito’, número dos del Clan del Golfo, reordena el mapa criminal y
tensiona los diálogos de paz que Colombia sostiene en Catar, hoy.

El fallecimiento de alias “Gonzalito” ocurre mientras el Clan del Golfo mantiene conversaciones con el Gobierno colombiano en Catar.
BOGOTÁ,
COLOMBIA.— José Gonzalo Sánchez, conocido como alias
“Gonzalito” y señalado como segundo cabecilla del Clan del Golfo, murió
por ahogamiento tras el volcamiento de una embarcación en el departamento de
Córdoba, en el norte de Colombia, según confirmaciones atribuidas a delegados
del Gobierno y reportes de medios locales. La muerte del hombre, requerido por
la justicia de Estados Unidos por cargos de narcotráfico, ocurre en un momento
políticamente sensible: la organización criminal participa en conversaciones
con el Ejecutivo colombiano en Catar, dentro de la estrategia de “paz total”
del presidente Gustavo Petro.
Aunque el
hecho se reporta como un accidente fluvial, varias versiones difieren en
detalles como la fecha exacta del incidente o el destino del traslado. En este
tipo de casos, los matices importan: afectan la narrativa pública, el manejo
operativo de la organización y los ritmos de una negociación que ya estaba bajo
presión por la violencia en territorios donde el Estado tiene presencia
limitada.
Un
accidente fluvial con versiones parciales y una confirmación en curso
Los
reportes coinciden en el núcleo: la embarcación en la que viajaba alias
“Gonzalito” se volcó en Córdoba y el hombre murió ahogado. Sin embargo, algunos
medios subrayan que partes del relato fueron inicialmente preliminares o que
las autoridades estaban verificando circunstancias exactas del accidente.
En términos periodísticos, esto obliga a dos cautelas: (1) evitar presentar
como “cerrado” lo que aún es verificación de hechos (ruta, acompañantes,
hora y punto preciso), y (2) distinguir entre lo que dice el Gobierno, lo que reportan
medios y lo que eventualmente pueda surgir de un informe oficial más detallado.
¿Quién
era “Gonzalito” dentro del Clan del Golfo y por qué su muerte importa?
En
organizaciones criminales jerarquizadas, el “segundo al mando” suele concentrar
funciones críticas: coordinación territorial, disciplina interna, finanzas,
enlaces con redes de tráfico y resolución de disputas. La justicia colombiana
lo buscaba por delitos graves —homicidio, desplazamiento forzado, tráfico de
armas, minería ilegal y extorsión, entre otros— según el perfil difundido por
autoridades.
Además, su nombre aparece vinculado a procesos de extradición y cooperación
judicial con Estados Unidos en reportes previos, un factor que, cuando se
combina con negociaciones de paz, introduce tensiones sobre incentivos,
sanciones y mecanismos de sometimiento.
El Clan
del Golfo ante la sucesión interna: cohesión, disputa o reacomodo
Escenario
posible (hipótesis): la desaparición de una figura de alto rango puede
producir tres dinámicas típicas:
1.
Cohesión rápida
(sucesión ordenada para evitar vacíos de poder).
2.
Disputa interna (choque
entre mandos regionales por control de rentas).
3.
Reconfiguración operativa (cambios
en rutas, mensajería, alianzas locales) para reducir exposición.
No hay
evidencia pública suficiente para afirmar cuál ocurrirá, pero el antecedente
colombiano muestra que golpes a liderazgos suelen activar “ajustes” en cadena:
cambios de mando en frentes locales, mayor clandestinidad y, en algunos casos,
repuntes de violencia selectiva en zonas estratégicas.
Negociaciones
en Catar: el proceso y el punto de fricción que deja esta muerte
El
Gobierno colombiano y el Clan del Golfo acordaron en Catar continuar
conversaciones orientadas al desarme y a la pacificación de territorios bajo
control de la estructura, un proceso mediado o acompañado por actores
internacionales según reportes de prensa.
Medios colombianos han informado que el accidente podría estar conectado con
desplazamientos hacia Zonas de Ubicación Temporal (ZUT) previstas para
el proceso, y que el hecho habría ocurrido en el contexto de actividades
relacionadas con esas zonas.
Aquí el impacto político es doble:
- En la mesa:
aumenta la incertidumbre sobre vocerías, disciplina y capacidad de
cumplimiento.
- En el territorio:
comunidades pueden quedar expuestas a reacomodos armados si hay disputa
por control.
La
designación de EE. UU. como organización terrorista y el efecto “pinza” sobre
el grupo
Estados
Unidos anunció el 16 de diciembre de 2025 la designación del Clan del
Golfo como Organización Terrorista Extranjera (FTO) y como Terroristas
Globales Especialmente Designados (SDGT), de acuerdo con el Departamento de
Estado.
Ese estatus no es solo simbólico: suele endurecer el perímetro financiero y
legal, ampliando riesgos para redes de apoyo, facilitadores y eventuales
“terceros” que interactúen con la organización. En paralelo, puede complicar
marcos de negociación si se requieren garantías internacionales, porque
cualquier esquema debe cuidarse de sanciones y restricciones.
Dimensión
territorial: Córdoba, control de rentas ilegales y presión sobre comunidades
Córdoba
aparece en reportes como el lugar del accidente. Más allá del hecho puntual, el
contexto territorial es central: el Clan del Golfo mantiene influencia en
corredores donde convergen economías ilegales (narcotráfico, minería ilegal,
extorsión), y eso se traduce en control social, amenazas y desplazamientos.
La muerte de un mando puede cambiar “quién manda” en zonas específicas. A corto
plazo, el riesgo para comunidades suele venir por dos vías:
- Cobros y extorsiones con
nuevas reglas o nuevos intermediarios.
- Disputas locales si
otros actores intentan aprovechar el vacío.
Antecedentes
que ayudan a leer el momento: extradiciones, capturas y la “paz total”
El grupo
ya sufrió golpes previos, como la captura y extradición de su máximo comandante
alias “Otoniel” en 2022, un hito que obligó a reordenar liderazgos y que sigue
pesando como antecedente de cooperación judicial internacional.
El Gobierno de Gustavo Petro ha impulsado diálogos con múltiples actores
armados bajo la sombrilla de la “paz total”, pero varios procesos arrastran
dificultades: ritmos lentos, violencia persistente y debates sobre beneficios
jurídicos. En ese marco, la muerte de “Gonzalito” introduce una variable
adicional que puede acelerar decisiones internas del grupo o, por el contrario,
retrasar compromisos si se prioriza el control interno.
Qué
sabemos y qué no: una línea editorial para evitar desinformación
Hechos
con respaldo público en fuentes consultadas:
- La muerte por ahogamiento
tras volcamiento de una lancha en Córdoba ha sido reportada por múltiples
medios citando confirmaciones oficiales o delegadas.
- Existe una negociación en
Catar con el Clan del Golfo y antecedentes de acuerdos para continuar
conversaciones.
- EE. UU. formalizó la
designación como organización terrorista en diciembre de 2025, con
respaldo documental oficial.
Aspectos
que deben tratarse como no confirmados o en verificación (según versiones):
- La cronología exacta del
accidente (fecha y circunstancias finas) cuando los propios reportes
aluden a preliminaridad o verificaciones.
- El detalle operativo del
desplazamiento (destino específico y propósito exacto) más allá de lo que
indiquen comunicados o reconstrucciones periodísticas.
Por Javier
Torres | Editor Internacional | CR Global News | Bogotá